Transporte urbano

La primera villavesa que circuló de noche en Pamplona: "Prefería no conducir la nocturna"

Durante décadas la ciudad contó solo con una línea nocturna del transporte urbano, que circulaba hasta la medianoche; el servicio ha crecido hasta las dieciséis líneas actuales

Viajeros esperan para montar en un autobús en Pamplona, en una fecha sin determinar.
AmpliarAmpliar
Viajeros esperan para montar en un autobús en Pamplona, en una fecha sin determinar.Diario de Navarra
Viajeros esperan para montar en un autobús en Pamplona, en una fecha sin determinar.

CerrarCerrar

Pilar Fernández Larrea

Publicado el 01/11/2026 a las 05:00

La Mancomunidad estrenó el pasado jueves 8 de octubre una nueva configuración del transporte urbano comarcal en su red nocturna, que cuenta con un total de 16 líneas desde la ampliación con seis más en septiembre de 2024. Con ese mismo número lo que hace ahora la entidad gestora de este medio de transporte público es llegar a más localidades y a barrios y urbanizaciones en las que antes no había buses nocturnos, y también incorporar más frecuencias, con quince de las dieciséis líneas operando todas las noches de la semana. 

David Campión, presidente de la Mancomunidad, subrayó que se trata de una red adaptada a un entorno urbano que se acerca al medio millón de habitantes y que viene a reforzar la seguridad de las personas por la noche. El ocio es el principal asiento en el que se apoyan los pasajeros para utilizar la villavesa nocturna. 

Pero la historia de los viajes de noche por Pamplona arrancó hace décadas, cuando la compañía La Villavesa SA tenía la concesión municipal de autobuses, primero con nueve líneas, que fueron creciendo al ritmo en que lo hacía la ciudad y el número de personas que la habitaban.

La línea 20 fue durante décadas la única en horario nocturno y circulaba solamente durante algo más de una hora y veinte minutos, entre las 22.30 horas y la medianoche y cubría la demanda en un tiempo de poco trasnochar, salvo Sanfermines y fiestas extraordinarias. Cubría el trayecto similar a la actual N7, con salida desde el paseo de Sarasate (entonces las cocheras de Cotup estaban en la plaza de Argentina -actual plaza del Vínculo), hacia los barrios del norte, San Jorge, Rochapea y regreso por la avenida Baja Navarra. En 1989 contaba con 8 paradas y en 1995 tenía 27 y una frecuencia de 20 minutos. 

Respecto a la evolución de los viajeros, en 1985, hace algo más de 40 años, la línea 20 sumaba 70.550 y en 1990 había bajado hasta los 67.078. Ya en el año 1995 se quedó en los 55.367. Cambiaba para entonces la radiografía de los ciudadanos y de sus hábitos. En 1989 la línea nocturna recorrió 15.000 kilómetros y en 1995 alcanzó los 14.396.

En 1969, tras la quiebra de la empresa concesionaria los trabajadores crearon la cooperativa Cotup, que cubrió el servicio de transporte en Pamplona. 

Pero hasta noviembre de 1997 no se estrenó la segunda línea nocturna, la línea 22, con el trazado de la actual N2, entre la Plaza de Merindades y Barañáin. 

En 1999 la Mancomunidad asumió el transporte urbano comarcal, al que se sumó la extinta La Montañesa, que operaba en la Cuenca. De este modo se hizo más precisa la red nocturna, en especial para conectar el centro de la ciudad con su cinturón urbano.

LUIS CORTÉS UGALDE: "PREFERÍA NO CONDUCIR LA NOCTURNA"

Luis Cortés Ugalde fue conductor de villavesas.
AmpliarAmpliar
Luis Cortés Ugalde fue conductor de villavesas.SERGIO MARTÍN
Luis Cortés Ugalde fue conductor de villavesas.

CerrarCerrar

Luis Cortés Ugalde, natural de Añorbe y vecino de Pamplona, guarda bien los recuerdos de los años que pasó como conductor del transporte urbano comarcal. Empezó en Cotup como asalariado y continuó con las concesionarias ya cuando la gestión pasó a manos de la Mancomunidad. Dejó el volante del camión para coger el de las villavesas. Pasó por “todas las líneas”. Pero la nocturna 20 no le gustaba. “Circulaba entre las diez y media y las doce de la noche y la cogía la gente que salía a bailar...”, apunta en una sala de la Casa de Misericordia, donde se cruza a buen seguro con muchos de aquellos antiguos viajeros. Los usuarios le limpiaban con una gamuza el cristal del espejo retrovisor en los días de lluvia, cuando se empañaba y no se veía bien y menos de noche. Ansiaba la jubilación. “A lo último había mucho desorden, mucha gente y me ponía nervioso”.

MARÍA JESÚS PÉREZ IRURRE: "COGÍAMOS LA NOCTURNA PARA IR A BAILAR"

María Jesús Pérez Irurre.
AmpliarAmpliar
María Jesús Pérez Irurre.SERGIO MARTÍN
María Jesús Pérez Irurre.

CerrarCerrar

María Jesús Pérez Irurre tiene 82 años y la virtud de ver siempre “la botella medio llena”. Recibe en su habitación de la Casa de Misericordia, una decoración de revista que ella ha acomodado y donde se siente feliz. Enfermera durante décadas, la mayoría de su trayectoria laboral en el hospital San Juan de Dios, conserva una memoria ingente. Y con ella de la mano recuerda que fue usuaria de la villavesa nocturna. “Hasta que reuní para comprarme un 600 descapotable, luego ya íbamos cinco amigas en el coche a las fiestas de muchos pueblos”, explica. “Pero antes de eso utilizábamos la villavesa para ir al Guacamayo y a esos sitios que nos gustaban tanto cuando éramos jóvenes, el autobús circulaba hasta la medianoche, lo pasábamos muy bien y el autobús nos venía perfecto”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora