Medio ambiente
1.134 personas se quedan sin huerta en Pamplona
Este 13 de octubre se celebró ante notario en Casa Gurbindo el sorteo público de 16 huertas en Aranzadi, con 1.150 aspirantes. Quienes las han llevado ocho años las deben dejar este mes


Publicado el 14/10/2026 a las 05:00
Casa Gurbindo acogió este martes 13 de octubre el sorteo público de dieciséis huertas en terrenos municipales de Aranzadi, junto al río Arga, en un entorno con 60 parcelas de unos cien metros cada una. La convocatoria para la concesión de las huertas tuvo un éxito inédito: se apuntaron 1.160 personas, de las que finalmente 1.150 han podido optar.
Precisamente el volumen de aspirantes llevó a los responsables de Gure Sustraiak, cooperativa de iniciativa social que gestiona Casa Gurbindo, a enviar una comunicación a las 1.150 personas para recomendarles que no acudieran al sorteo, aunque era público. Hicieron caso. Solamente una de las solicitantes se presentó en la sala, habilitada con medio centenar de sillas que quedaron vacías.
Iván Flamarique precisó que el perfil de aspirantes es variado. "Hay personas jubiladas, jóvenes que en algunos casos piden la huerta para sus padres, muchos extranjeros... es variado", sostiene. Explica que se puede renunciar en cualquier momento y entonces se llama a la siguiente persona en lista de espera. "Se mueve bastante".
El sorteo estaba anunciado para las 9 de la mañana, pero se retrasó hasta la una de la tarde, por cuestión de agenda del notario, José Miguel Gómez Sánchez. Le esperaban Raúl Pilar Garcés, responsable de Gure Sustraiak, e Iván Flamarique, de las huertas. Acudieron, además, dos de los hortelanos que deberán dejar su huerta este mes una vez que finalice la concesión para ocho años. Uno de ellos quería seguir con la parcela y se apuntó al sorteo. No tuvo suerte.


MIGUEL LEZÁUN: "HE ESTADO OCHO AÑOS MUY A GUSTO, AHORA LES TOCA A OTROS"
El otro era Miguel Lezáun Celayeta, pamplonés de 80 años. Fue por curiosidad. Ha pasado ocho años a gusto, “y ahora les toca a otros”. Nunca había tenido huerta. “Pero vas aprendiendo y los compañeros te enseñan”, explicaba en sus 120 metros de pimientos, pochas, borraja, acelga, tomate... que ahora debe ir retirando. Para final de mes tienen que desalojar la huerta. Está agradecido. Enseña también las taquillas a modo de caseta donde pueden guardar los aperos y hasta el motocultor, quien lo tenga; los aseos y el fregadero para limpiar la verdura. O el sistema de riego que, reconoce, no ha sido suficiente en los días de calor más feroz del verano. Estos días se afanará en dejar bien la huerta al nuevo inquilino, que entrará para ocho años (puede renunciar en cualquier momento y entonces se tira de la lista de espera de 160 personas) y pagará un canon de 4,15 euros por metro cuadrado y año.
BARTOLOMÉ GÓMEZ: "LA QUIERO DEJAR BIEN PARA EL QUE VENGA"
También la dejará Bartolomé Gómez Delgado. Vecino de la Txantrea, aprendió a trabajar la huerta en Berriozar, con su abuelo Ramón, que fue encargado en las de la Magdalena. Ha disfrutado. “Pero mi mujer dice que ya no más huerta”, sonríe mientras retira malas hierbas de la tierra. “La quiero dejar bien para el que venga”, apunta. Está contento con las cosechas, aunque ha habido de todo y lamenta el robo de tomates “por las noches”. “Lo mejor de todo es el tomate, de la mata, a la boca”.

