Festividad

Tras San Fermín Txikito, una estela de fe

La imagen del Santo salió en procesión por las calles del Casco Viejo arropado por La Pamplonesa, los Cuarentunos, los dantzaris Duguna y Voces del Ebr

Momento de la imagen de San Fermín de Aldapa en la calle Curia. Al fondo, se ve la calle Mercaderes

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Foto de la procesión de San Fermín Txikito y la Ezpata-dantzaSERGIO MARTÍN

M. Carmen Garde

Actualizado el 27/09/2026 a las 18:25

 Lo llaman 'Txikito'. Pequeño. Pero hay días en que los nombres se quedan cortos. Este domingo 27 de septiembre fue uno de ellos. San Fermín de Aldapa volvió a salir en procesión por las calles de La Navarrería en su día grande, el que recuerda el martirio del santo en Amiens un 25 de septiembre. Delante iba la imagen. Detrás, un barrio entero, generaciones de vecinos unidas por una misma tradición. 

Había niños que lo miraban desde los hombros de sus padres. Había mayores que lo esperaban en las puertas. Había balcones llenos y aceras ocupadas por quienes no quisieron perderse una de las citas más queridas de las fiestas de San Fermín Txikito. Eran las 12.30 horas de una soleada mañana con más de 28 grados de temperatura cuando la imagen de San Fermín de Aldapa se asomó a la puerta de su basílica, frente al Archivo de Navarra. 

Fue el momento en el que La Navarrería rompió en un largo aplauso mientras los dantzaris de Duguna le ofrecieron un caluroso saludo bailado en la plaza de los Corazonistas. Antes, se celebró una solemne misa cantada por Carlos Ayerra, deán de la Catedral, acompañado del acólito Asier Urzay, y del coro Voces Graves. La figura de San Fermín , precedida por la Cruz que portaba Jesús Tanco, fue llevada a hombros por Manu Gurecelain Juarros, su hijo Diego Gurecelain Preciado, de 16 años, y su sobrino Matías París Preciado, de 17. Junto a ellos ejercieron de porteadores Fermín Hernando Elorz, los hermanos Iñaki y Juan Antonio Ruiz Atienza y Mikel Elurbided Atienza. 

Con la Comparsa de Gigantes abriendo la comitiva, la procesión llegó a la calle El Carmen, donde los Cuarentunos le cantaron la aurora con música de Turrillas y letra de Maxi Aramburu: “Mártir y obispo, Fermín glorioso, cuida, amoroso, a esta ciudad”. La emoción continuó con la ofrenda floral protagonizada por los niños Juan Heredero Santos y Garazi Gaviria Alonso. Y estalló cuando el grupo Voces del Ebro entonó la jota Que hizo a San Fermín llorar. 

La Pamplonesa, con Carlos Sancho por primera vez como director en esta procesión, contribuyó al ambiente festivo. Eran las 13.15 cuando San Fermín regresó a su basílica. Le despidieron los dantzaris y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, con un baile antes de entrar. El último antes de regresar a la estación de autobuses donde esperarán hasta su próxima salida, la de San Saturnino.

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