Sucesos
Guardias civiles que participaron en el auxilio: "Vimos el bocadillo en el asiento del copiloto y que no respiraba, así que empezamos la maniobra"
Dos agentes circulanban justo detrás del BMW en el que iba el atragantado, de 46 años


Actualizado el 25/09/2026 a las 12:11
El vallisoletano Ángel Inés Fernández, de 48 años, conducía el coche de la Guardia Civil camino del centro penitenciario. En el asiento del copiloto viajaba su compañero, José Abadín Álvarez, de origen asturiano. Eran las 9 de la mañana del jueves 17 de septiembre y, de repente, el BMW que tenían delante se les cruzó en plena avenida Bayona de Pamplona. "Nos bajamos a ver qué había ocurrido y nos asomamos cada uno por un lado. Se veía al conductor entre azulado y amoratado. Lo primero que pensamos es que le había dado un infarto".
José Abadín se fijó entonces en los restos de un bocadillo en el asiento del copiloto y sospecharon de un atragantamiento. "Fui por detrás, le quité el cinturón y comencé la maniobra de Heimlich. Escupió un trozo fuerte de pan y ya, respirando con ansiedad, volvió a recobrar el conocimiento". Según les comentó después el auxiliado, de 46 años, a quien sentaron en una acera y acompañaron hasta una fuente cercana, iba comiendo un bocadillo cuando empezó a sentir que le faltaba el aire. "Notó que se ahogaba, accionó el freno de mano y ya no se acordaba de nada más. Estuvimos con él hasta que se recuperó, le aparcamos el coche y nos dio las gracias".
Los agentes, que han completado recientemente un curso de formación, se mostraron satisfechos de haber logrado un auxilio con final feliz. "Lo de los atragantamientos es un suceso más común de lo que parece. Lo que le ocurrió a este hombre podría haberle pasado a cualquier y, si te pasa a 120 km/h en la autopista en vez de a 30 en ciudad, la puedes preparar buena".
