Casa Atáun de Pamplona, seis años en el olvido

En junio de 2020, Casa Atáun de la calle Mayor cerró después de 122 años vendiendo de regalices y txantxigorris. El edificio es de propiedad municipal pero desde entonces poco se ha hecho por encontrar un emprendedor que levante la persiana

Casa Atáun, en la esquina de las calles Mayor y Eslava, en agosto. En la vivienda, pancartas del movimiento okupa.
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Casa Atáun, en la esquina de las calles Mayor y Eslava, en agosto. En la vivienda, pancartas del movimiento okupa.SERGIO MARTÍN
Casa Atáun, en la esquina de las calles Mayor y Eslava, en agosto. En la vivienda, pancartas del movimiento okupa.

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Pedro Gómez

Publicado el 29/08/2026 a las 05:00

Durante más de un siglo, regalices, txantxigorris, chocolates, pastas de coco y otros dulces han formado parte de la vida de la calle Mayor de Pamplona gracias a la familia Atáun, primero, y a los hermanos Félix y Nekane Inda después. Casa Atáun (1898-2020) no fue sólo una tienda centenaria. Es un símbolo del comercio tradicional y de las dificultades para su pervivencia. El 20 de junio de 2020 echó la persiana definitivamente y en el consistorio cundió la preocupación. El local es de propiedad municipal. EH Bildu impulsó entonces una moción que instaba al equipo de gobierno de Enrique Maya a buscar con urgencia un arrendador que continuara con la actividad. Fue papel mojado, en la pasada legislatura con UPN y en la actual del tripartito de EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin.

En el último pleno, del 1 de julio, Casa Atáun volvió a ser noticia. Se votó y aprobó por unanimidad una propuesta para actualizar el catálogo municipal de inmuebles protegidos para incluir varios comercios centenarios y singulares, entre ellos la antigua pastelería de la esquina de la calle Mayor con calle Eslava. Así, la fachada de madera, con las letras 'Hijos de U. Atáun' -la letra I está rota-, pasará a estar protegida y nadie podrá desmontarla. Una medida que salvaguarda el patrimonio pero que no impide que la persiana siga totalmente bajada.

Ubaldo Atáun Legarreta fundó en 1898 este comercio dedicado a la fabricación de velas, chocolates y otros artículos. Él vivía en el mismo edifico con su mujer, Rosa Roncal, y sus cinco hijos. Ubaldo falleció en 1931. Los hijos hicieron una pequeña reforma y pusieron el actual cartel. Quién más años pasó en el obrador fue Jesús Atáun Roncal, que en 1983, al cumplir 80 años, anunció que se jubilaba. Soltero y sin empleados, no había relevo.

El ayuntamiento, que regía Julián Balduz, tomó cartas en el asunto y llegó a un acuerdo con el pastelero. El consistorio le compraba el inmueble y reformaba tanto la vivienda como el obrador, gracias a un programa piloto del ministerio de rehabilitación de edificios antiguos. 

El objetivo era buscar una persona emprendedora que arrendara el obrador. Jesús Atáun se ofrecía a formarle y enseñarle las recetas. Durante las obras, el pastelero se fue a vivir al hotel La Perla pero cuando terminaron no quiso regresar a la vivienda la calle Eslava. Hubo que rehacer el acuerdo. Jesús murió en 1994 en la Casa de Misericordia tras vivir con una renta vitalicia de 100.000 pesetas mensuales del ayuntamiento.

Casa Atáun reabrió en 1985 después de que un pamplonés que tenía entonces 27 años, Félix Inda, ganara el concurso para ser el nuevo arrendador. No tenía experiencia pero Jesús le acompañó en los primeros compases. El contrato se fue renovando hasta que en enero de 2020, Inda colocó en el escaparate un cartel anunciando que cerraba en seis meses, el 30 de junio. A los más cercanos, el comerciante admitía que las ventas iban a menos y el negocio apenas era rentable.

El cierre de Casa Atáun pilló con el pie cambiado a la corporación municipal. La ciudad asistía a un goteo de cierres de comercios emblemáticos que el ayuntamiento intentaba frenar con distintas iniciativas. En septiembre de 2020, EH Bildu llevó a la comisión de urbanismo una moción con dos puntos. Por un lado, impulsar la declaración de Casa Atáun como Bien de Relevancia Local mediante su inclusión en el catálogo o cualquier otra fórmula. Y por otro lado, instar al ayuntamiento a proceder, “a la mayor brevedad posible, a iniciar un expediente para el arrendamiento de este local municipal con la condición de que continúe con la misma actividad que la realizada en años anteriores y sin que el componente económico del arriendo sea más obstáculo que el estrictamente legal”. 

El primer punto fue aprobado por unanimidad, después de que EH Bildu aceptara una enmienda de Navarra Suma que permitiera la rehabilitación del edificio de dos plantas. El segundo punto fue aprobado con los votos de EH Bildu, PSN y Geroa Bai. Navarra Suma votó en contra. UPN consideraba que debido al tamaño del local y el estado del edificio, era muy difícil encontrar un emprendedor. Además, se planteó la opción de derribar el edificio y el contiguo, que son muy estrechos, para construir uno nuevo, de cuatro plantas y mejores condiciones de habitabilidad. El equipo municipal pretendía conservar la fachada de Atáun y ofrecer en arrendamiento un local más amplio. La negociaciones no llegaron a buen puerto.

El actual equipo de gobierno de EH Bildu tampoco ha tenido una actitud proactiva en la búsqueda de un emprendedor que pusiera en marcha de nuevo el obrador. Mientras, la vivienda sí que muestra signo de vida, con pancartas del movimiento okupa.

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