Historia
La Pamplona perdida (VII): El antiguo campo de fútbol de Osasuna en San Juan
El equipo rojillo jugó durante medio siglo en este campo, que había sido acondicionado en 1922 y que se derribó en 1969


Actualizado el 30/08/2026 a las 08:06
En 1969 las palas mecánicas se llevaron por delante los restos que aún quedaban en pie del mítico y recordado campo de San Juan, cuyo espacioso recinto, varias veces remozado, fue escenario de casi medio siglo de historia viva del fútbol pamplonés.
El club atlético Osasuna, fundado en noviembre de 1920, formalizó en febrero de 1922 el arriendo de aquellos terrenos, entonces extramurales, los acondicionó como pudo en menos de tres meses, y el 21 de mayo de ese mismo año se jugó el partido inaugural, contra el club Las Arenas de Guecho -ahora Getxo- que finalizó con una victoria por 2-0 frente al equipo visitante. El Osasuna ascendió a Primera regional, serie B. No deja de sorprender que, estando el equipo encuadrado en esa modesta categoría, en 1926 el seleccionador nacional alinease a uno de sus jugadores, Seve Goiburu, en un partido internacional contra Suiza, o que el año siguiente el extremo derecho Jaime Lazcano fuera traspasado nada menos que al Real Madrid.
Ya en tercera división desde 1928, llegó a anotar 23 goles en tres contiendas. En la temporada de 1931-32 llegó el ascenso a segunda, y en la siguiente, en un partido de los que hacen historia, el delantero Julián Vergara, de Olite, le marcó 5 al Atlético de Madrid. Para entonces el club navarro contaba con 1.300 socios y los domingos era muy numerosa la asistencia a los partidos; los precios de las localidades eran 50 pesetas en tribuna, 5 en preferencia y 3 en general. En la temporada 1934-35 llegó el soñado ascenso a primera división, pero no todo fueron alegrías aquel año para Osasuna; tras perder en Sevilla por 4 a 1, y quedar eliminado, se produjeron incidentes en protesta por la actuación arbitral, lo que dio motivo para que el club fuera sancionado con el cierre del campo de San Juan durante dos partidos. Con lo cual, tras una sola temporada en la división de honor, en la de 1935-36 el equipo volvió a segunda.
En los convulsos años de la guerra civil, en los que se disputó la Copa de las Brigadas de Navarra, buena parte de los jugadores fueron movilizados en distintas unidades militares, y varios de ellos murieron en el frente. En 1939, nada más finalizar la contienda, se creó la conocida como Copa del Generalísimo, que se mantuvo muchos años. En su primera edición, Osasuna resultó eliminado por el Zaragoza.
Ya en la larga y difícil posguerra, las penurias que padecía la gran mayoría de la población, llegó a afectar -al menos aquí- al ámbito de lo futbolístico. En la temporada 1943-44 el equipo de nuestra ciudad bajó a tercera, etapa oscura que se prolongó hasta la de 1948-49, en la cual retornó a segunda. En esos años duros, que al club se le hicieron eternos, el número de socios quedó reducido a solo 200. En mayo de 1953 un incendio se llevó por delante la tribuna de preferencia, que naturalmente hubo que volver a levantar con la urgencia que el caso requería. Justo un año después, mayo de 1954, el club formalizó la compra de los terrenos que ocupaba el campo de fútbol por la cantidad de 1.750.000 pesetas. No todo fueron buenas noticias; al finalizar la temporada el Osasuna descendió nuevamente a tercera; pero supo reaccionar: en la siguiente volvió a segunda, y en la de 1955-56 logró el ascenso a primera, categoría en la que se mantuvo cuatro temporadas; al acabar la de 1959-60, bajó a segunda, pero por poco tiempo. En la de 1960-61, la Federación le concedió un premio de 255.000 pesetas por ser el equipo español con la media de edad más baja en sus jugadores y por no contar en su plantilla con ningún extranjero; para rematar la fiesta, de nuevo a primera división. En la de 1961-62 Osasuna ganó la Copa y 100.000 pesetas; en la siguiente descendió a segunda, y en la siguiente ganó el premio Juventud, dotado con 427.500 pesetas.
Para estas fechas, el plan urbanístico del Tercer Ensanche iba tomando forma y el trazado de las nuevas calles exigía la desaparición del veterano campo de San Juan, que forzosamente debía trasladarse a otra ubicación más alejada del centro. Así pues, en la temporada 1964-65, la junta directiva anduvo negociando la venta del mismo con una inmobiliaria guipuzcoana, sin llegar a cerrarla, y fue en la de 1965-66 cuando, con la conformidad de la asamblea de socios, se formalizó la operación con la empresa Navarra S.A. por un precio de 40 millones de pesetas, cantidad que se destinaría a la construcción de un nuevo estadio con todas sus instalaciones anejas. El último partido jugado en San Juan tuvo lugar el 7 de mayo de 1967. Poco después se llevó a cabo el derribo, lo cual permitió completar la urbanización del sector comprendido entre la avenida de Bayona y la de Barañain, desde la calle Monasterio de Urdax. El Dr. Arazuri, en su obra Pamplona, calles y barrios, incluye varias fotografías del antiguo campo durante las obras de demolición.
El nuevo estadio, ubicado en el soto del Sadar, costó 51 millones y se inauguró el 2 de septiembre de 1967. Se dio la triste paradoja de que un campo pensado para un equipo de primera división, al acabar la temporada 67-68 pasó a convertirse en el fastuoso escenario de los partidos de un modesto equipo de tercera. El ansiado retorno a la división de honor tardaría aún unas cuantas temporadas en lograrse.