Fotógrafo herido en el cohete de Noáin
Oskar Montero: "Sentí un cohete en el pie y me reventó la zapatilla"
El fotógrafo burladés, que sufrió heridas superficiales, buscó poner a salvo a tres niños


Publicado el 26/08/2026 a las 21:56
De la lanzadera de un balcón municipal del Ayuntamiento del Valle de Elorz en Noáin abarrotado, entre autoridades locales, invitados, miembros de la corporación infantil y profesionales de medios de comunicación, partieron “uno o dos” primeros cohetes sin mayor sobresalto. “De repente, oí un ruido”. La primera reacción de Oskar Montero Llanos, fotógrafo burladés de 54 años que se encontraba desempeñando su labor para Diario de Noticias, fue girar la cabeza “hacia la derecha” para interesarse por la extrañeza acústica.
En ello, vio “que varios cohetes salían hacia el exterior” de la Casa Consistorial, con un gentío arremolinado a sus pies, pero “otros caían en el interior”. El resultado fue 50 heridos al explotar varios cohetes entre la multitud y en el balcón durante el chupinazo de las fiestas de Noáin.
El instinto de supervivencia le condujo a girar la cabeza en sentido contrario y fue entonces cuando vio a tres miembros de la corporación txiki. En décimas de segundo, buscó la forma de proteger a los pequeños. “Intentaba que se alejasen lo máximo posible. Entonces, me eché encima de uno o dos críos” para hacer una especie de escudo humano que alejase el peligro del trío indefenso.
UN GRITO DE DOLOR
Entre tanto, los cohetes “iban explotando, uno más cercanos y otros más lejanos”. En un momento dado, “sonó en el pie” derecho el estallido de uno de ellos. “Lancé un grito de dolor y vi que tenía la zapatilla destrozada. Todos estaban intentando salir del balcón”, rememoraba el profesional gráfico a primeras de la tarde, una vez dado de alta en el Hospital Universitario de Navarra. Fueron, por fortuna, “superficiales” tras ser auscultado del impacto del cohete en la planta del pie. “Dentro del susto”, acabó con dos “dedos morados”.
“No ha sido nada para lo que podía haber sido con un cohete en la planta del pie, que me reventó la suela de la zapatilla”.
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Desde que se inciara en la profesión, “con 18 o 19 años”, acumula “muchos cohetes” inmortalizados con su cámara. “Siempre ha habido algún que otro cohete..., algún pequeño percance, pero lo que ha pasado hoy puede pasar en otro sitio”, observó.