Pamplona
Inquietud vecinal en Arrosadía y la Milagrosa con el parking de pago
El Ayuntamiento ha comenzado ya a delimitar las plazas de aparcamiento regulado que serán azules y naranjas, no verdes como reclaman algunos vecinos


Publicado el 25/08/2026 a las 05:00
La semana pasada el Ayuntamiento de Pamplona inició la modificación de zona blanca a zonas azul y naranja en Arrosadia y Milagrosa, ampliando de esta manera la zona de aparcamiento regulado en ambos barrios, con la implantación de la ORA. Con esta medida, se eliminan unas 1.000 plazas de aparcamiento gratuito, en una zona frontera que muchas personas utilizan para estacionar y dirigirse a zonas de trabajo u ocio en el centro de la ciudad.
Las calles afectadas por esta medida han sido la calle Pablo Antoñana, entre la avenida de Zaragoza y la rotonda frente a la entrada de la Universidad Pública de Navarra, cuyas rayas que indican el aparcamiento, ya están pintadas de azul, y la calle Sebastián de Albero, ubicada entre la rotonda de Oberena y el parking disuasorio de Arrosadia, que también tiene pintadas sus rayas. Pero en esta zona, en cambio, de color naranja.
Estos barrios residenciales, ubicados a poca distancia del centro de Pamplona, cuentan con miles de vecinos y, el caso e Arrosadía, se trata de una zona en expansión urbanística a parte de vivir en ellos cientos de vecinos, abarcan instituciones educativas y deportivas importantes para la ciudad como pueden ser la Universidad Pública de Navarra, el Navarra Arena o el estadio El Sadar. También, en esta zona están ubicados comercios, colegios, guarderías y complejos deportivos como Oberena o el Polideportivo Arrosadia, entre otros. Por eso, este tipo de establecimientos y servicios, se verán afectados por la entrada en vigor de los aparcamientos regulados.
Según trasladó el Ayuntamiento en una nota de prensa el pasado 18 de agosto, estas medidas fueron tomadas para “responder a demandas vecinales y de establecimientos comerciales recogidas en el Foros de Barrio y en diversas reuniones con colectivos locales, y cuenta con el visto bueno de la Junta de Movilidad del Ayuntamiento, integrada por personal técnico y representantes de todos los grupos municipales”.
Sin embargo, algunos vecinos del barrio de Arrosadia creen que, aunque desde el Ayuntamiento hayan regulado las zonas de aparcamiento, no han arreglado nada con ello. “Aún pagando no tienes sitio donde aparcar. Tienes que darte como dos horas para buscar un aparcamiento”, comenta un vecino que se encontraba este lunes en el pipican del barrio con su perro. “Hemos llegado a aparcar en la gasolinera”, añadía, aunque preferí no desvelar su identidad.
Otras personas del entorno, sin embargo, creen que es un acierto porque de esta manera se descongestionarán los aparcamientos. “Estos días han pintado de naranja y, aunque no esté todavía en funcionamiento, están los sitios mucho más vacíos”, consideraba una de las vecinas que salía de su portal de la calle Fernando Remacha. “A nosotros no nos va a afectar mucho porque tenemos dos plazas de garaje, pero por ejemplo mi hermano, que vive también por aquí, ha habido veces que se ha tenido que ir a aparcar a El Sadar”, explicaba otra vecina de la calle Río Ulzama, una de las calles afectadas por el cambio.
Aunque a día de hoy todas las opiniones que puedan tener los vecinos son hipotéticas, porque no será hasta octubre cuando entre en vigor el cambio a un estacionamiento regulado. “Cuando todo esté en funcionamiento podré decir si ha funcionado o no”, aseguraba uno de los vecinos.
ZONAS VERDES
“Nosotros lo que pedimos son zonas verdes para que los vecinos podamos aparcar”, decía Ana Carmen, vecina de la calle Zolina. “Nuestra alternativa es que pinten también zona verde hasta el límite de Cordovilla”, explicaba.
Ella, en su edificio, no cuentan con plazas de garaje, pero “hace 20 años” compró una en el edificio de enfrente de su casa. Sin embargo, su familia cuenta con tres coches. “Mi hija trabaja en Estella y tiene que volver todos los días a casa andando un tramo largo porque no hay sitio para aparcar en el entorno”, explicaba.
Por otro lado, el Ayuntamiento tiene previsto eliminar los dos parkigs disuasorios que se encuentran en los barrios para construir nuevos edificios. Sin embargo, algunos serán sin garaje, por lo que los nuevos residentes de la zona se sumarán a la búsqueda de aparcamiento. “No se pueden construir casas, como van a hacer ahora, y que no tengan garaje. Eso es un atraso”, reivindicaba una de las vecinas mientras ataba en el pipican a sus mascotas para irse a casa.
“Si hacen edificios, los padres llevan a los niños a la guardería y los universitarios aparcan aquí no va a haber sitio para nadie”, decía otro vecino desde el portal de su casa en la calle de Fernando Remacha.