Incendio

"Hemos dormido poco, con la preocupación que teníamos"

El humo y la ceniza se cuelan en las casas de Navaz en una noche de insomnio e inquietud

Dos camiones de bomberos en una de las poblaciones afectadas por el incendio.
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Dos camiones de bomberos en una de las poblaciones afectadas por el incendio.J.C.CORDOVILLA
Dos camiones de bomberos en una de las poblaciones afectadas por el incendio.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 26/06/2026 a las 11:41

La calma ha regresado este viernes por la mañana a Navaz, uno de los dos pueblos que fueron desalojados por el incendio. Una capa ligera de humo envuelve el pueblo mientras un camión nodriza de bomberos recoge agua de una boca para suministrar a un segundo vehículo adscrito a las tareas de extinción que se llevan a cabo aún en el monte del entorno. 

Con el peligro ya pasado, el alcalde de Navaz, Juan Miguel Ollo Idoate, repasa las últimas horas. Se acostó a las dos de la madrugada para levantarse a las seis. "La noche la he pasado mal. Ha entrado humo y hay ceniza en la casa". Tan pronto como se ha levantado, lo primero que ha hecho es "ver cómo estaba todo". 

Dice que por la noche, horas antes de acostarse, se levantó un fuerte viento, que hizo tener que se reavivase el fuego. Tiene palabras de agradecimiento a los "tractoristas de la zona y de fuera" que ayudaron en las tareas de extinción con la apertura de cortafuegos.

Tampoco Jesús idareta Garcidiain ha podido descansar. Fue de los que ha pasado la noche en un piso suyo en Pamplona. "Nos dijo un agente de la Policía Foral que mejor durmiésemos en otro lado, por el humo y las cenizas. Me eché a la una y a las cuatro y cuarto ya estaba despierto. Tienes preocupación. Con el monte, que es un privilegio, que aquí tenemos".

Piensa que, gracias a la labor de los tractores y también de vecinos que ayudaron a crear una línea de contención con mangueras, "el pueblo no paso un peligro real. Nunca había pasado un incendio tan grave como este".

En sus 79 años, Ángel Elizalde Cordesa no había visto cosas igual. Se enteró de lo sucedido por sus hijos que le llamaron por teléfono mientras regresaba en autobús de una excursión a Comillas. "Llegamos para las nueve. Hemos dormido bien pero a las once se levantó un fuerte cierzo que abrió la ventana. Los pinos silvestres crecieron hace 30 o 40 años".

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