Ola de calor
Trabajando en Pamplona con 170 grados bajo las botas y 40 encima del gorro: “¿No podemos hacer esto en primavera?”
En estos días de ola de calor, los operarios de la avenida Bayona de Pamplona enfrentan condiciones difíciles por las altas temperaturas, al igual que otros muchos trabajadores con jornadas tórridas en la calle, donde la mayoría de los municipios de la Comunidad foral sobrepasan hoy los 41 grados.


Publicado el 23/06/2026 a las 15:08
Navarra encadena una semana con alertas amarillas y rojas de calor, la ola se está cebando con la Comunidad foral con valores máximos que superan los 42 grados en algunos puntos estos días, unos registros incluso más altos que ciudades tan acostumbradas al calor como Sevilla, Badajoz, Málaga o Murcia según la Aemet.
Estos días abrasadores, con más de 14 horas de exposición solar, como las noches tropicales en las que localidades navarras como Bera no bajaron de los 29,6 grados ayer están afectando a la salud de muchos trabajadores que realizan su jornada laboral en la calle.
El golpe de calor es una de las amenazas presentes en la jornada laboral de estos trabajadores, una afección causada por el sobrecalentamiento del cuerpo causada por las altas temperaturas que, si no se le pone remedio de forma temprana, puede tener fatales consecuencias.
Se estima que en Navarra el calor estuvo detrás de 73 muertes el pasado verano según MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria) del Instituto Carlos III de Madrid. Profesionales como obreros, carteros, repartidores, barrenderos, jardineros y agricultores son algunos de los más expuestos a los efectos del calor.
La avenida Bayona, en el barrio pamplonés de San Juan, es uno de los lugares que estos días se encuentra inmerso en obras, las tareas de asfaltado entre la plaza Juan XXIII y calle Monasterio de Belate comenzaron este lunes, cuando ya estaba sobre Navarra la inmensa bolsa de aire subsahariano. “El pronóstico estaba anunciado desde la semana pasada y el ayuntamiento y gobierno lo sabían perfectamente”, remarca un obrero. ¿A quién se le ocurre estar asfaltando con 42 grados?, pregunta retóricamente otro. Estos trabajadores hoy han comenzado a las 7:00 en vez a las 8:00 pero “se pasa mal y cuesta llegar a las 3 de la tarde”. Todos tienen algo que decir, pero prefieren no dar sus nombres.
Mientras que en la acera pasean personas mayores con la barra de pan o la bolsa de fruta y los jóvenes se dirigen con el bañador puesto a la piscina, un trabajador prepara las máquinas para pintar el carril bici en el tramo ya finalizado. Protesta con visible enfadado: “Con este calor no se pega ni la pintura” y agrega “¿No podemos hacer esto en primavera?”.
Y concluye, “el ayuntamiento solo quiere que este la obra ya de ya, sin importar nosotros”. Su compañero se suma a la conversación también cabreado: “¿Dónde está el técnico de prevención de riesgos laborales?, para otras cosas ya vienen”. Además de que estos operarios tienen que traer de casa sus viseras, agua y protección solar, no les han permitido modificar el horario por las altas temperaturas. Acaban la jornada a las 15, cuando el mercurio rozará hoy los 41 grados.


“Agua, agua, agua y paciencia” es el consejo de Santiago Alejandro Sánchez, 53 años, y Alejando Martínez Ruiz (35), ambos aprovechan cualquier mínimo descanso, por breve que sea, para reposar bajo la sombra de un árbol en la plaza Monasterio Azuelo. Pese a todo, algún trabajador no pierde el sentido del humor y comenta: “¡Si queréis hacer un huevo frito, podéis!”. No le falta razón dado que la brea que arroja el camión y plancha después la apisonadora está a 170 grados. “Más los cuarenta que hay aquí, ¡Imagínate!”, comenta un operario.
Otra profesión que no para por verano es la del cartero con su carro en constante movimiento entre portales y establecimientos. Matilde Navas Ezcati (58) y Tamara Muñoz Cáceres (34) comparten: “Al final son muchos días y con este calor el ritmo baja porque tiene que ser así”. En su caso, la empresa si les proporciona pantalones cortos y viseras, pero tienen que ir buscando fuentes o comprar de su bolsillo agua embotellada. “Hay muchas fuentes que no funcionan y otras están a pleno sol, por lo que es como no beber”, remarca Navas. Y añade: “En invierno también se pasa mal, al final trabajamos en la calle”, pero ambas subrayan que el calor es más difícil de llevar, “más aún cuando no estamos tan acostumbradas”.


Las calles de Pamplona tampoco se limpian sin los operarios de limpieza, Gorka Asiáin Riezu (58) es operario de limpieza, hoy trabaja subido a un vehículo con hidrolimpiador y aire acondicionado por lo que dice: “Tengo suerte, hay muchos compañeros que están en la calle con la escoba y es más duro”. Un joven que prefiere no compartir su nombre desempeña hoy esa labor, lleva poco tiempo, pero comenta: “Comienza a ser complicado trabajar con este sol, aunque la empresa si nos insiste en buscar la sombra, hidratarnos y parar si tenemos que hacerlo” y continúa recogiendo por la calle Monasterio de Urdax.
El Ayuntamiento de Pamplona adjudica a la empresa FCC la limpieza viaria y estos días trata de pasar servicios de la tarde a la mañana y se limitan las tareas de mayor exposición. “Sí que existen unos protocolos y son necesarios porque parece que esto cada vez va a ir a más y es jodido”, apunta Asiáin, que también recuerda consternado cuando: "Hace 4 años falleció uno como nosotros en Madrid”, después de que le diera un golpe de calor.


Otros trabajadores como el butanero de camino a la furgoneta manifiesta con prisas: “No me paro porque así acabo antes” y otro responsable de vigilar el estacionamiento en zona azul deniega las preguntas porque necesita autorización de la empresa, pero se despide con un: “Trabajar con este calor es una mierda, te lo aseguro”.
Habrá que esperar al sábado, día 27, para que “bajen” las temperaturas, pues las máximas seguirán superando los 30 grados en prácticamente toda la Comunidad foral. Recuerdan los expertos que ante cualquier síntoma de golpe de calor hay que buscar ayuda médica inmediata. Algunas señales de alarma son: temperatura corporal elevada, cambio de comportamiento, náuseas, frecuencia cardiaca acelerada, respiración acelerada, dolor de cabeza... Toda prevención es poca estos días: mantener la hidratación, comer comidas ligeras, utilizar ropa holgada y de colores claros, evitar exposición directa al sol y buscar lugares frescos o ventilados son algunos de los consejos.