Accidente
15 días empotrado en una vivienda de Erice: "El coche accidentado es un peligroso reclamo en la N-121-A"
La alcaldesa de Iza advierte de que el coche, visible desde la N-121-A, se ha convertido en un foco de distracción al permanecer incrustado en la fachada, lo que atrae la atención de conductores que frenan, reducen la velocidad o incluso se detienen para observarlo


Publicado el 22/06/2026 a las 05:00
Quince días después de que un vehículo se empotrara contra una vivienda de piedra en Erice de Iza, la imagen sigue prácticamente intacta. El coche permanece incrustado en la fachada, visible desde la N-121-A, una de las carreteras con mayor intensidad de tráfico de Navarra. Y lo que inicialmente fue la consecuencia de un accidente se ha transformado ahora en una nueva preocupación para los vecinos y para el Ayuntamiento de Iza: el riesgo de que la curiosidad de los conductores provoque otro accidente.
Las escenas se repiten a diario. Vehículos que circulan a velocidad elevada frenan bruscamente al descubrir el coche encajado en el edificio. Otros reducen la marcha para observar mejor los daños. Algunos conductores llegan incluso a detenerse en los márgenes de la carretera para tomar fotografías. Motoristas que giran la cabeza al pasar y ciclistas que se vuelven para contemplar la escena completan una estampa que inquieta cada vez más a quienes viven junto a esta transitada vía. "Es un peligro", resume la alcaldesa del Ayuntamiento de Iza, Floria Pistono Favero , que ha solicitado al Gobierno de Navarra la retirada urgente del vehículo.
La edil considera que el coche se ha convertido en un foco de distracción permanente para miles de conductores que atraviesan diariamente este tramo de la N-121-A.
La alcaldesa reconoce que desconoce las razones exactas por las que el coche continúa en el mismo lugar más de dos semanas después del accidente. Cree que detrás puede haber cuestiones relacionadas con compañías aseguradoras o con los trámites derivados del siniestro. Sin embargo, considera que esas gestiones no deberían impedir una actuación inmediata.
"Que discutan lo que quieran, pero que retiren el vehículo", reclama. "He visto una frenada importante hace pocos días y me preocupa que pueda ocurrir otro accidente", explica. "Se está convirtiendo en un reclamo, pero muy peligroso", advierte.
UNA DENUNCIA DE AÑOS
El siniestro ocurrió a las 5.37 horas de la madrugada del pasado 6 de junio. Una conductora de 20 años sufrió una salida de vía y acabó empotrando su vehículo contra una vivienda situada junto a la travesía de Erice de Iza. El ala de esta vivienda afectada se encontraba deshabitada.
La joven fue trasladada al Hospital Universitario de Navarra con una contusión en las extremidades inferiores y pronóstico reservado. La violencia del impacto derribó parte de la estructura de piedra del inmueble.
Pero para los vecinos, aquel accidente fue también la confirmación de un problema que llevan años denunciando.
Apenas una semana después del siniestro, los residentes difundieron un escrito público dirigido a la Dirección General de Carreteras en el que aseguraban que lo ocurrido no era un hecho aislado, sino la consecuencia de una situación de inseguridad vial que se repite desde hace años. Una travesía con viviendas pegadas a la carretera
Erice de Iza no es una travesía convencional. En este tramo de la N-121-A existen siete viviendas habitadas situadas prácticamente sobre el arcén, con accesos directos a la carretera. Cada incorporación o salida obliga a sus residentes a maniobrar en una vía por la que circulan vehículos a gran velocidad y con escaso margen de reacción.
Además, la carretera da acceso a equipamientos esenciales del municipio, como el Ayuntamiento, el consultorio médico, la farmacia o la casa amiga de educación infantil. También confluyen dos intersecciones especialmente utilizadas: una hacia la zona de servicios municipales y otra hacia la carretera NA-7012.
A diario transitan por este punto turismos, camiones, motocicletas, vehículos agrícolas, transportes especiales, ciclistas y peatones. A ello se suma la frecuente presencia de fauna salvaje, especialmente jabalíes y corzos, que provoca incidencias recurrentes durante la noche.
La principal reivindicación de los residentes pasa por la apertura inmediata y gratuita de la AP-15 entre Berrioplano e Irurtzun, una medida que consideran imprescindible para desviar parte del tráfico y convertir la autopista en la verdadera variante de la N-121-A.
Junto a ello, solicitan actuaciones más inmediatas: reducir la velocidad a 50 kilómetros por hora en la travesía, reforzar la señalización de entrada al núcleo urbano, pintar doble línea continua para impedir adelantamientos, instalar un radar fijo bidireccional y colocar bandas sonoras que obliguen a respetar las distancias de seguridad.
Mientras esas demandas siguen pendientes de respuesta, el coche continúa donde quedó tras el impacto.