Apoyo
Un nuevo hogar para ganar autonomía en un barrio de Pamplona
Ocho personas viven ya en Mila Lore, donde cuentan con el apoyo de cinco profesionales para ganar autonomía en su día a día


Publicado el 26/05/2026 a las 15:17
Fundación Caja Navarra ha inaugurado Mila Lore, una vivienda situada en el barrio pamplonés de la Milagrosa en la que ocho personas con discapacidad intelectual con grandes necesidades de apoyo, avanzan en su autonomía personal, su vida adulta y su participación en la comunidad.
Mila Lore no es solo un piso. Es un hogar real, en un barrio real, donde las personas que viven en él aprenden y practican decisiones cotidianas que forman parte de cualquier proyecto de vida: organizar sus rutinas, compartir espacios, hacer la compra, preparar una comida, desplazarse por el entorno, convivir con otras personas o decidir cómo quieren emplear su tiempo.
El proyecto, impulsado por Fundación Caja Navarra, se ha hecho realidad gracias también a la colaboración de Fundación Fuentes Dutor, que ha aportado 80.000 euros para su puesta en marcha.
El acto de inauguración ha contado con la presencia del presidente de Fundación Caja Navarra, José Ángel Andrés; el secretario del Patronato de Fundación Fuentes Dutor, Santiago Goñi y la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, que ha conocido de primera mano la realidad de esta vivienda y el modelo de acompañamiento que se está desarrollando en ella.
Dos de los ocho jóvenes que habitan en la vivienda han tomado la palabra para contar su día a día, junto con la responsable de la vivienda Mila Lore de Fundación Caja Navarra, María Ayechu.
Además, estaban presentes en el acto Inés Francés, directora gerente de la Agencia Navarra para el desarrollo y la autonomía de las personas de Gobierno de Navarra, Elena Galbete de Fundación Fuentes Dutor, Javier Fernández Valdivielso, director de Fundación Caja Navarra y Gemma Botín, subdirectora de proyectos e innovación.
Mila Lore parte de una convicción clara: la autonomía no es un privilegio, sino un derecho. Por eso, el proyecto trabaja desde un modelo centrado en la persona, adaptando los apoyos a las capacidades, necesidades y ritmos de cada residente.
Su objetivo es que cada persona pueda avanzar, dentro de sus posibilidades, hacia una vida más plena, más autónoma y más conectada con su entorno.
La vivienda funciona en un régimen especial, de lunes a viernes, como un proyecto de aprendizaje y transición. Las ocho personas que viven en Mila Lore participan también en recursos de atención diurna y cuentan en la vivienda con el acompañamiento de cinco profesionales. Este equipo trabaja para potenciar sus capacidades, reforzar su autoestima y favorecer que cada persona pueda tomar más decisiones sobre su propia vida.