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Marcelo Celayeta, una gran avenida sin franquicias
En sus 1,5 kilómetros, si se exceptúan las cinco entidades financieras y tres supermercados, no aparece ninguna gran cadena en los más de 100 comercios del vial de mayor trasiego comercial de la Rochapea. Pero hay mucho local vacío, una treintena
Publicado el 26/03/2026 a las 05:00
Los 1,5 kilómetros de la avenida Marcelo Celayeta la convierten en la calle comercial de más longitud y con más tiendas de Pamplona. Pero su ubicación alejada del centro -a pesar de que sí es sencillo aparcar gracias a las centenares de plazas de estacionamiento que enmarcan la avenida y calles adyacentes- la aleja del punto de mira de las franquicias a diferencia de Carlos III. Por este motivo, los establecimientos están pensados más para satisfacer las necesidades del cliente de su barrio, la Rochapea.
La única excepción son sus cinco entidades financieras y tres de sus cuatro supermercados porque uno de ellos es propiedad de una persona árabe del barrio. Este emprendimiento de un vecino migrante no es una excepción ya que Marcelo Celayeta acoge a muchos comercios abiertos por aquellos venidos de fuera, sobre todo árabes y chinos. De hecho, hace poco (el 26 de noviembre) fue noticia el incendio que calcinó un gran bazar oriental en el número 100 de la avenida que ha obligado a desalojar 32 viviendas. ¿Número 100? Sí, tanta longitud hace que la cantidad de portales a ambos lados sobrepase el centenar y los comercios sumen 114. De ellos, el sector más presente es el de peluquerías, con 15 establecimientos de los que la mitad son barberías árabes. Le siguen los 12 locales que, a modo de ultramarinos, ofrecen los servicios de locutorio, envío de dinero y alimentación de fuera del país (sobre todo latina), que alcanzan la docena.
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Y a diferencia de Carlos III o calle Mayor, otras de las grandes arterias comerciales de Pamplona, aquí la hostelería sí está muy presente. Se cuenta con 5 cafeterías y 8 bares. En lo que sí se parece a la del Casco Antiguo es en la importante cantidad de bajos y edificios que se destinan a sedes sociales. Cuenta con dos residencias de ancianos, una guardería se ha reconvertido en centro de acogida y apoyo con, por ejemplo, reparto de comidas a personas en riesgo de exclusión social que lleva a cabo la ONG Apoyo Mutuo. Fundación Caja Navarra auspicia el centro San Pedro pensado para el encuentro de personas mayores. También ha escogido Marcelo Celayeta Futuna, la Fundación Navarra para la promoción de la autonomía y apoyo a las Personas con discapacidad intelectual. Y la avenida sirve de sede al centro comunitario del barrio La Cabornilla.
También hay que destacar casi al inicio de la avenida, a la izquierda en dirección a Villava, la presencia de la iglesia de San Salvador porque fue fundada por el sacerdote que da nombre a la avenida, Marcelo Celayeta. A su lado, el comercio se toma un respiro para ceder espacio a dos grandes inmuebles: la trasera del colegio Patxi Larráinzar y el Hotel Plaza.
A la avenida también asoman otras grandes construcciones pero éstas sin actividad. Es el tramo comprendido, igualmente a la izquierda, entre el número 79 y 87. Aquí ya no hablamos de bajos, sino de naves que en su día ocuparon un almacén de frutos secos, golosinas, juguetes y papelería (79), autolavado de coches Rochapea (81), Telefónica (83) y Talleres Virginia (85-87). El Ayuntamiento anunció el pasado mes de septiembre la suscripción de un convenio con la empresa propietaria de las naves, Promociones Ocec SAU, para la construcción de 89 viviendas nuevas, 26 de ellas protegidas, en dos bloques cuyos bajos se habilitarán para locales comerciales.
Otro gran solar destinado a un gran inmueble sin uso es el del número 75, donde se ubica la antigua fábrica de telares y sedas Iwer. También aquí el Ayuntamiento desveló planes urbanísticos; en este caso, hay que remontarse a 2023, cuando se anunció que de la mano de Obenasa transformaría la zona en una gran plaza arbolada y un bulevar y casi de forma paralela las viejas naves darían paso a un lugar de tiendas y restaurantes, oficinas, apartaholetes y una residencia de mayores. Pero a día de hoy la vieja fábrica sigue intacta.



