Naturaleza
Pamplona estrena pulmón verde: la reserva fluvial ya es una realidad en el molino de Ilundáin
Este nuevo espacio natural al este de la ciudad ha demostrado su eficacia frente a las lluvias y se consolida como un enclave que combina biodiversidad, educación ambiental y recuperación del paisaje
Actualizado el 25/03/2026 a las 11:26
La reserva fluvial del molino de Ilundáin es ya un espacio plenamente operativo y consolidado. Tras meses de obras, el este de Pamplona suma un nuevo rincón natural que no solo recupera un entorno degradado, sino que introduce una forma innovadora de relacionarse con el río dentro de la ciudad.
El proyecto, ya finalizado, ha transformado por completo este tramo del Arga en una zona inundable capaz de adaptarse a las crecidas de caudal. Y lo ha hecho con éxito: las intensas lluvias de los últimos meses han servido como prueba real de su funcionamiento. "El espacio ha respondido tal y como estaba previsto, absorbiendo el exceso de agua y aliviando la presión", recalcaron los técnicos esta misma mañana de miércoles durante una visita de obra in situ.
Pero más allá de su función hidráulica, Ilundáin se presenta como un enclave novedoso en Pamplona, un ejemplo de renaturalización urbana que combina paisaje, biodiversidad y patrimonio.
UN ESPACIO PARA ENTENDER LA NATURALEZA
Así, uno de los aspectos más destacados del proyecto es su vocación pedagógica. A lo largo del recorrido se han instalado elementos explicativos que permiten a los paseantes comprender la riqueza ecológica del entorno: desde el funcionamiento de la llanura de inundación hasta las especies vegetales y animales que empiezan a colonizar el espacio.
La intención es que no sea solo un lugar para pasear, sino también para aprender. De hecho, los especialistas han trasladado a los concejales la importancia de abrir este espacio a la ciudadanía más joven, proponiendo la organización de visitas escolares para darlo a conocer y fomentar la educación ambiental.


Aunque la transformación ya es visible, el aspecto del entorno seguirá cambiando en los próximos meses. La plantación de vegetación ha sido un proceso complejo, adaptado a diferentes niveles de humedad y regímenes hídricos, y necesitará tiempo para asentarse.
Será en primavera y verano cuando el espacio alcance su mayor expresión, con el crecimiento de las plantas y la consolidación de la cubierta vegetal. La previsión es que la zona gane densidad, color y biodiversidad, reforzando su papel como hábitat fluvial.
NATURALEZA, CIUDAD Y MEMORIA
La intervención ha permitido también recuperar parte del pasado del lugar. Los restos del antiguo molino de Ilundáin, consolidados y protegidos, conviven ahora con el nuevo paisaje, integrándose en un entorno pensado tanto para la conservación como para el disfrute ciudadano.
Senderos perimetrales, zonas abiertas y espacios interpretativos convierten la reserva en un punto de encuentro entre naturaleza y ciudad, donde el protagonismo lo tiene el río y su dinámica.
Con esta actuación, Pamplona suma un espacio singular, diferente a los parques tradicionales. "No es un jardín diseñado para permanecer estático, sino un entorno vivo, cambiante y ligado al comportamiento del río", indicaron los técnicos señalando un charco que lleva semanas sin evaporarse. "Es reflejo de la función de la reserva", valoraron junto a los escasos concejales que acudieron a la visita. Apenas PSN y EH Bildu, con el concejal Borja Izaguirre a la cabeza.
