Desafíos de Navarra
Un momento delicado y de urgente reinvención del comercio local de Pamplona: "A veces hay demasiados requisitos para abrir un negocio"
Las dinámicas del comercio han cambiado en un lapso de apenas tres décadas. Primero fueron las grandes superficies. Después, las compras ‘online’. Cinco especialistas diseccionan la relación umbilical entre comercio y ciudad


Publicado el 23/03/2026 a las 05:00
Hubo un tiempo en Pamplona en el que cada familia, casi cada persona, tenía una tienda de referencia, cercana y de confianza. Y de cualquier ámbito de consumo imaginable:_la carnicería, la droguería, la tienda de ropa, de herramientas, de lencería, de menaje, deportes, electrodomésticos, instrumentos de música... El comercio estaba incrustado en la vida social de la ciudad. Porque entonces, no había más alternativas que los establecimientos de barrio. Aquello era comercio tradicional y la tienda, un lugar de encuentro, un lubricante social y un generador de comunidad.
Ese modelo aún perdura en algunos productos y servicios necesariamente presenciales. Pero la irrupción de los centros comerciales a principios de este siglo y la expansión líquida y ubicua del comercio electrónico han consumado un cambio de paradigma. ¿Qué se puede hacer? El comercio local hace ciudad y el urbanismo también puede propiciar un comercio saludable. Pero se hace imperioso un cambio que implique a los comercios, necesitados de nuevas ideas, y de un marco normativo que alargue su esperanza de vida. Y también un cambio de mentalidad de los consumidores, un retorno al comercio de confianza y en un contexto en el que comprar objetos a 9.000 kilómetros no sea más “barato” que hacerlo en los barrios de la ciudad.
En este reportaje, cinco especialistas abordan la situación actual del comercio local en su relación intrínseca con la vida urbana, los presagios ante los nuevos barrios o las estrategias para frenar la pérdida de negocios, uno de cada diez en la última década en Navarra. “Cada vez que se cierra un comercio se pierden relaciones, cohesión social. La ciudad pierde vida. A veces se pierde también un oficio o un conocimiento especializado difícil de reemplazar. Puede tener un efecto contagio. Una persiana bajada reduce el tránsito y debilita el atractivo del entorno para otros negocios”, resume Carlos Albillo, presidente de la Asociación_de Comerciantes del Casco Antiguo.
Un contexto comercial “de transición y redefinición”
El propio Carlos Albillo Torres (Pamplona, 1965), periodista e historiador de la vida en Pamplona, de su intrahistoria a través del blog ‘Memorias del Viejo Pamplona’, es quien ofrece una primera radiografía de la situación actual en la capital navarra. “El comercio se encuentra en un momento delicado, de transición y de redefinición. Se ha ido imponiendo un modelo de consumo basado en la conveniencia extrema, donde se impone la rapidez, el precio, el desplazamiento en coche, el reparto a domicilio. Un modelo que responde a una cultura de la inmediatez, con el que el comercio de proximidad compite en inferioridad de condiciones”, advierte.
Andoni Iso Tinoco es profesor de la UPNA y doctor en Sociología con una tesis sobre los centros comerciales en Pamplona, aparecidos a finales de los años 90, y sobre la consiguiente “reestructuración del área metropolitana”. ¿Qué ha hecho más daño al comercio local, los centros comerciales o la irrupción del comercio electrónico? Para este sociólogo se ha producido lo que denomina, una “sucesión de impactos seguidos” que han ido debilitando el tejido comercial. “Han afectado a distintos tipos de comercios: el de ‘ir de tiendas’ como acto grupal, el de productos cuya compra está más relacionada con la relación ‘calidad-precio-tiempo’, y también el de productos fácilmente comparables. Si tengo que posicionarme en una, probablemente los centros comerciales dejan menos posibilidades de adaptación que el comercio electrónico, al que un comercio local puede incorporarse”, sostiene.
Luis Turiel Díaz , el presidente actual de la Asociación Navarra de Arquitectos Urbanistas (ANAU), apela a una mayor densidad de población –barrios con más vecinos– para que el comercio local pueda subsistir y florecer en los nuevos desarrollos. “Muchas veces, desde las administraciones públicas, se ha intentado hacer barrios con una densidad baja, porque parece que favorecen un entorno más amable. Al final cuando tienes poca densidad no hay comercio, como es el caso de Buztintxuri. Creo que al final se acaba imponiendo la ley del mercado. Hay poco comercio porque hay poca gente que viva allí. Nadie pone una farmacia o una tienda de periódicos donde no hay gente”, asegura. Por ello, apuesta por modelos con un eje comercial bien definido.
María Urmeneta Fernández es arquitecta urbanista del estudio que comparte con Pedro Chocarro. También fue presidenta de los urbanistas navarros y es una voz autorizada por su participación y asesoramiento en múltiples proceso de planificación territorial en Navarra. “El comercio es el resultado de una acción social. Tiene que haber una intervención por parte de los ayuntamientos activa, con organismos públicos o privados. No puede ser únicamente la teoría de que si tienes un centro de atracción comercial, un Zara o algo así, la gente va y alrededor se crea un comercio. Es cierto, pero a una escala muy próxima. En algunos barrios de Londres se crean sitios de atracción colectiva –bibliotecas, coworkings– para que la gente vaya, consuma alrededor y revitalice el comercio”, explica.
Desde el Ayuntamiento de Pamplona, Mamen Oroz Iribarren, jefa de Comercio en el consistorio, enumera una serie de estrategias promovidas por la administración local para estimular el comercio en Pamplona:_entre otras, el apoyo a la creación de nuevos empleos o empresas, planes para fomentar la actividad comercial “en todos los barrios”, campañas o el desarrollo del Pacto Local por el empleo en el comercio urbano. “Nuestra visión es la consolidación del comercio local como un sector con un desarrollo sostenible, equilibrado, inclusivo y competitivo, que ponga en valor a las personas y a nuestros productos kilómetro cero. En definitiva, que contribuya a una ciudad armoniosa, viva y próspera”, resume.
¿Y ahora qué? El reto de los nuevos desarrollos urbanos
Como ya adelantaba el urbanista Luis Turiel en la cuestión anterior, gran parte del éxito comercial de un nuevo barrio reside en la creación de ejes estratégicamente destinados a tal fin. Donapea, aún en una fase preliminar, va a generar un nuevo desarrollo –con 5.000 viviendas– que necesariamente debe mirar por favorecer un comercio de proximidad. “En el caso de Donapea y los nuevos barrios que se están planificando en Pamplona, hay que definir cuáles son los ejes que tienen una mayor centralidad para establecer claramente en qué puntos tiene que ir la actividad comercial. Y no se debería permitir otro uso que no sea el comercial”, defiende Turiel. El arquitecto cita como ejemplos, la avenida de Carlos III, un eje comercial consolidado, la plaza del Castillo y la plaza de Yamaguchi. Y_por contra, refiere ejemplos fallidos de la Comarca como Barañáin, Ansoáin o Ardoi en Zizur Mayor.
Tanto Turiel como María Urmeneta, colegas profesionales, apelan a la Ley de Comercio del Gobierno foral –ahora en revisión– y a algunas de las problemáticas que puede plantear ciertas medidas salomónicas. Turiel considera que fijar por ley que los planes urbanísticos reserven un 70% de las superficies en planta baja para el comercio no garantiza un florecimiento de la vida comercial. “Podemos correr el riesgo de encontrarnos con ciudades sin vida, deshabitadas, porque los locales comerciales acaban siendo lo que nos hemos encontrado tantas veces: bajos con tabicones que se perpetúan a lo largo de los años”, asegura Turiel.
María Urmeneta apunta en una dirección similar y defiende una ley que no invada competencias urbanísticas. “De la misma manera que no hay una ley de industria que obligue a dejar en todos los pueblos de Navarra un espacio para que se instale la industria”. Para la arquitecta urbanista, “el comercio depende mucho de la sociedad civil, de nosotros, de los ciudadanos”. “Y en el comercio incide mucho el comportamiento de la gente y que tenga bien claro cómo quiere que sean sus calles. Hay una responsabilidad de los hábitos de consumo en la ciudad, en su seguridad, en que esté bonita, y en que apetezca salir a ver escaparates”, declara Urmeneta.
En esta misma línea, Carlos Albillo considera que mantener un comercio vivo supone “tener una ciudad más rica y diversa, con vida en sus calles e identidad propia”. “No es lo mismo una ciudad con tiendas locales, singulares, especializadas y enraizadas, que una ciudad uniformada donde los comercios que se instalan podrían estar en cualquier otra ciudad”, añade. Para el gerente de la Asociación de Comerciantes Casco Antiguo, los negocios que van a funcionar en el difícil contexto actual son aquellos que tengan “alma, propuesta de valor y utilidad”. “El comercio que se adapte a las necesidades actuales del público; el comercio especializado, con criterio, con conocimiento de producto, con atención excelente y con capacidad de generar confianza”, augura como casos de éxito.
Y en este contexto de viento en contra, surgen procesos nuevos que también marcan las dinámicas comerciales. El doctor en Sociología Andoni Iso cita la “gentrificación y la turistificación”, dos situaciones que, considera, se están produciendo en el Casco Viejo de Pamplona. “En sociología urbana el cambio del tipo de comercio se ha utilizado como indicador de cambio de población en el territorio. Cambia la población del barrio y sus estilos de vida y el comercio también. En los procesos de gentrificación hacia un producto más caro y elitista”, define. En el caso de la turistificación, “el comercio del territorio se adapta a las necesidades del turista”.
¿Es posible un retorno al comercio de cercanía?
Parece que el futuro del comercio pasa por una adaptación del sector al nuevo contexto global, con el apoyo de las administraciones, y también por un cambio de mentalidad del consumidor, que además precisa de nuevos estímulos. Para Carlos Albillo, que conoce bien el día a día de los comercios del Casco Viejo pamplonés, “parece difícil ese retorno”. “Sin embargo, entraremos en una etapa en la que la proximidad va a recuperar valor. La globalización empieza a tener sus detractores. Pero mientras siga habiendo grandes asimetrías en costes, fiscalidad, regulación y escala logística, seguirá siendo muy difícil competir únicamente por precio con productos que llegan desde miles de kilómetros”, considera.
María Urmeneta sugiere que debe instalarse un empuje mayor entre los comerciantes. Cree que el producto de proximidad “está presente en la mente de la gente”. “Si ves que hay tomates de Navarra, los compras antes que otros”, asegura. En todo caso, demanda una mayor entrega de los comercios y también esfuerzos por parte de la administración para que intervenga activamente. Pone el ejemplo de Detroit –otrora motor industrial de Estados Unidos con el sector de la automoción– donde el ayuntamiento cubre los déficits de alquiler de los locales comerciales cuando entran en déficit. “A veces hay demasiados requisitos para abrir un comercio. Tiene que haber escalas y también una especie de licencias provisionales para que un negocio arranque”, defiende. Y_también, más flexibilidad en las licencias, de manera que un mismo local pueda acoger dos negocios. “Por ejemplo, por la mañana tienda de pan y por la tarde academia de dibujo”, afirma.
El sociólogo Andoni Iso observa una convivencia de las diferentes formas de comercio, en las que unas “se vuelven más dominantes que otras”. “Pero por ahora, no parece que unas eliminen a otras. Hay una dimensión relacional del acto de compra que difícilmente desaparecerá si hay población suficiente”, asegura este profesor, de alguna manera, en la línea de lo afirmado por Turiel:_un barrio densamente poblado favorecerá un comercio de cercanía próspero.
Y el futuro del comercio local, como apunta el presidente de los urbanistas navarros, Luis Turiel, también pasa por acomodarse a las políticas de vivienda, en lo que respecta a los bajos, y de movilidad. “Creo que hay que apostar por espacios de coexistencia: por un lado la gente va paseando y puede ver los comercios y los escaparates, pero en un momento puntual se debe poder acceder con vehículo para comprar algo voluminoso”, concluye.