Pamplona
San Juan mantiene viva la historia de Goi-Contini
El cierre de la tienda de Mutilva pone fin a más de dos décadas de actividad, pero no a una vida alrededor del mundo de la bicicleta. La familia Hernaiz Goicoechaea continúa su historia con idéntica pasión


Actualizado el 10/02/2026 a las 23:58
Toda una vida arreglando, diseñando y soñando sobre dos ruedas. La historia de Rufino y Antonio Hernaiz Goicoechea, es la de una dedicación absoluta al mundo de la bicicleta; un oficio heredado, aprendido a base de horas de taller y convertido, con el paso de las décadas, en una forma de vida que gira al mismo ritmo que sus ciclos.
Y es que bicicletas Goi-Contini es una marca con profundas raíces familiares. Sus orígenes se remontan a 1944, cuando su padre fundó una empresa de fabricación de cuadros. Rufino empezó a ayudar con solo 13 años y, desde entonces, nunca se ha desvinculado del sector. Hoy, con 65, sigue al frente del negocio en su local del barrio de San Juan sin intención de jubilarse.
Paso que sí ha decidido dar Antonio, diciendo adiós al local que venía regentando en Mutilva desde mayo de 2004. Y aunque Rufino siempre ha sido soporte vital en cuando a gestión y arreglos más complejos, era Antonio la cara visible de una tienda que ya ha echado la persiana.


UN PASO MÁS
Y aunque cerrar un negocio siempre cuesta, afirman que en le caso de Mutilva no les ha supuesto tanto. “Las reparaciones son costosas: inviertes muchas horas y con el local de San Juan tenemos de sobra”, admite Rufino, quien afirma que la filosofía alrededor del mundo de la bicicleta se mantiene intacta a pesar del paso del tiempo.
“Aunque la pandemia fue un ‘boom’ en cuanto a ventas, lo cierto es que el que sigue viniendo a la tienda es el que realmente disfruta”, dice. Por ello, pese a cambios y dificultades, Rufino lo tienen claro: la pasión por el ciclismo sigue siendo el motor que le impulsa a abrir la persiana cada día. “Me apasiona lo que hago”.