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Nueva gestión hostelera en un emblemático local que cumple 170 años en Pamplona
Marina Ortiz Khomenko y Gaizka Orradre Torrea toman las riendas del bar-restaurante del Nuevo Casino Principal


Actualizado el 10/02/2026 a las 09:25
Es un local emblemático de Pamplona. No en vano, este año cumple 170 años de andadura. Y lo hace además en pleno corazón de la ciudad, en la Plaza del Castillo. El Nuevo Casino Principal de Pamplona, sociedad liderada por sus propios socios y popularmente conocida por acoger en Sanfermines el ‘Baile de la alpargata’, ha visto renovada recientemente su gestión hostelera. Marina Ortiz Khomenko y Gaizka Orradre Torrea han tomado las riendas de su bar-restaurante con la aspiración de “engrandecer la sociedad y dar el mejor de los servicios al socio que forma parte de ella”. “Para nosotros es una súper oportunidad estar en un sitio con tanta historia (abierto desde 1856) y queremos aportar frescura, buen rollo y atención personalizada”, indican.
Marina, natural de Ucrania y de 40 años de edad, reside en Pamplona desde los 16 años. Gaizka Orradre, pamplonés, tiene 36. Ambos cuentan con una dilatada experiencia previa en hostelería. En el equipo que acaban de conformar, él se centra en los fogones y ella en la atención al público y la gestión de sala. Lideran un equipo joven formado en total por unas 8-10 personas, según el momento. “Accedimos a finales de noviembre, justo para las Navidades, donde hemos tenido un montón de trabajo. Ahora ya es cuando estamos asentándonos como tal”, explican.
“UNA OPORTUNIDAD”
Optaron a la gestión hostelera del Nuevo Casino Principal sin dudarlo. “Nos atrajo un sitio tan espectacular, con un interior precioso, antiguo y muy bien conservado. Además, en pleno centro de la ciudad y con mucha fama. Toda una oportunidad”, confiesan.
La propuesta culinaria que plantean se centra en una “cocina tradicional basada en producto local”. “Todo preparado aquí, a mano, prácticamente en el momento”, afirman. Y apoyado en “una atención al cliente flexible”.
Salvo el descanso semanal de los lunes, prestan atención el resto de la semana. “Empezamos a las 12.00, para el vermut, y ya seguimos hasta las cenas. Los viernes y sábados es cuando más movimiento hay. El local es grande, con una capacidad para entre 100-150 personas, y suelen venir muchos grupos, hay cenas de empresa, etc.”, explican.
Además, destacan que “es punto de encuentro para celebrar muchos actos culturales como conciertos, presentaciones de libros, etc.”, algo que además de a socios “atrae a otro tipo de públicos”. “Los socios promocionan mucho esta parte, realizan una gran labor cultural en la ciudad”, creen.