Patrimonio perdido
Cuando un convento presidía la carretera de Estella (actual Pío XII)
El derribo del edificio, llevado a cabo en 1977 y para el que fue necesario el uso de explosivos, congregó a numerosos curiosos


Publicado el 22/01/2026 a las 05:00
Durante décadas, la silueta del convento de las Carmelitas Misioneras marcó la entrada oeste de Pamplona, cuando la actual avenida de Pío XII aún era conocida como la carretera de Estella. Hoy no queda rastro de aquel edificio religioso, derribado en 1977, pero su historia forma parte del patrimonio urbano perdido de la ciudad.
El final del convento tuvo incluso un punto espectacular. El 13 de octubre de 1977 fue necesario emplear explosivos para demoler la gran cúpula de la iglesia, culminando así un proceso de derribo que había comenzado semanas antes, el 20 de septiembre, cuando las máquinas entraron en el edificio conventual con un gran martillo mecánico. Numerosos curiosos se congregaron entonces para presenciar la caída de un inmueble que había sido durante años un referente del paisaje urbano.
Las obras de construcción del convento se iniciaron en 1935. A comienzos de 1939, las primeras religiosas ya se instalaron en uno de los edificios levantados en la parcela. La iglesia, sin embargo, tardó más tiempo en completarse. Su imponente cúpula se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del conjunto y fue inaugurada oficialmente en 1953, con varios actos religiosos celebrados entre el 23 y el 26 de julio de aquel año. El complejo se dio por finalizado en 1956.
El convento funcionó como noviciado hasta 1971. La progresiva falta de vocaciones obligó a replantear su uso y las pocas novicias que permanecían en Pamplona se trasladaron a Salamanca. El edificio pasó entonces a acoger una residencia de estudiantes con capacidad para medio centenar de plazas.
Poco después llegó la decisión definitiva. La comunidad religiosa recibió una oferta para la compra de la parcela con el fin de levantar viviendas. El acuerdo incluía la construcción de un nuevo edificio de ocho plantas para las religiosas en las inmediaciones, en la plaza San Juan de la Cadena. El traslado se hizo efectivo el 14 de septiembre de 1977. Desde entonces, las Carmelitas Misioneras residen en el edificio El Carmelo, que continúa en funcionamiento en la actualidad, con 64 habitaciones.
El convento de Pío XII tuvo además un papel relevante en los inicios de la parroquia de la Asunción, cuya actividad pastoral comenzó el 12 de junio de 1952. En aquel momento, Juan Martinicorena era el párroco y el vicario general, Antonio Ona de Echave, firmó el acta fundacional. La parroquia tuvo su primera sede precisamente en el convento de las Carmelitas Misioneras, antes de trasladarse a una capilla en las casas de Eguaras.
Hoy, donde se alzaba aquel conjunto religioso, el paisaje urbano es completamente distinto. La desaparición del convento de las Carmelitas Misioneras es uno de esos episodios que recuerdan cómo la expansión de la ciudad fue borrando edificios emblemáticos que, durante décadas, presidieron las principales vías de acceso a Pamplona y formaron parte de su memoria colectiva.