Meca
Boda en la Casa de Misericordia de Pamplona
El 5 de enero de 2025 Eduardo Rubio pedía matrimonio a Lara Sáez en la capilla de la residencia, llena ante la llegada de los Reyes Magos. Este 3 de enero se casaron en el mismo lugar, acompañados por familia, amigos y residentes


Publicado el 11/01/2026 a las 05:00
El 5 de enero de 2025, en la capilla de la Casa de Misericordia de Pamplona, abarrotada justo antes de la visita de los Reyes Magos, Eduardo Rubio Nublia, profesor pamplonés, pidió matrimonio a Lara Sáez Calvo, gerocultora de la residencia. Hincó la rodilla en el suelo y le regaló un anillo: “¿Quieres casarte conmigo?”. “¡Pues claro!”, respondió entre caras de sorpresa y ojos atónitos.
Parecía una escena envuelta en la magia de aquella tarde. Pero 363 días después, este 3 de enero, la pareja se casó en el mismo lugar, acompañada por familia, amigos y por los residentes, a quienes 2026 trajo una fiesta más, en un lugar donde las bodas no son precisamente habituales.
“Para mí la Meca es mi casa, me quieren mucho los abuelicos, no sé cómo darles las gracias por tanto cariño y quería compartir con ellos este momento, la única manera era casarnos allí; muchos estaban ilusionados, como si fuera una hija”, explica emocionada Lara la intensidad de los días previos a la boda en la Meca, como se viven en las familias. “Una mujer me regaló una vajilla, su hija insistía en que la aceptara, no sé cómo darles las gracias”, subraya y recuerda que tras la boda quiso transmitirles ese agradecimiento con unas palabras. “No sé cómo pude, luego ya me rompí y empecé a llorar y todos aplaudieron, fue muy bonito”.
Lara, natural de Corella, comenzó a trabajar en la Meca hace 16 años, cuando contaba 19 y tras hacer en el centro sus prácticas. Conoció a su marido hace 3 años y desde entonces él, profesor en el colegio del Huerto y músico, colabora en la Casa de Misericordia. Acude con sus alumnos, dentro del proyecto Erasmus escolar de aprendizaje servicio, con actividades intergeneracionales. “Ella fue quien me lo propuso y estamos encantados”, concede él.
El 5 de enero del año pasado Eduardo tocaba con el saxofón el Ave María de Schubert, una pieza muy especial para él, con Santiago Garay, profesor jubilado del conservatorio y residente en la Meca, al piano. Y el día de su boda quiso interpretarla cuando Lara entraba a la capilla, de la mano de su suegro y padrino (su padre falleció). Y con Garay al piano.
Les casó Jesús Simón Suescun, sacerdote que vive también en la Meca, querían que fuera él, y colaboraron muchas personas de la casa. Tienen un agradecimiento especial a las Hijas de la Caridad que trabajaron mucho para preparar con mimo la capilla.
La pareja inició este 8 de enero su viaje de novios a Martinica. Primero se desplazaron a Hendaya, desde allí en tren a París, donde tomaban el vuelo. Y luego, vuelta al trabajo. Lara, con sus abuelicos. “Si volviera a tener 19 años entraría otra vez en la Meca, sin dudarlo”.



