Urbanismo
Las raíces del pino de Burlada junto al palacete levantan otra vez el asfalto
Ya ocurrió en 2016 y como entonces se nivelará la capa de brea en una actuación que no cortará el tráfico en la calle Mayor sí el acceso a S. Francisco


Publicado el 09/11/2025 a las 05:00
Han pasado nueve años desde que se intervino en las raíces del pino ubicado junto al Palacete Municipal de Burlada, en la rotonda de acceso y salida del municipio desde la Cuesta de Beloso. Como ahora, el anclaje natural de este enorme ejemplar de 25 metros de altura y 3.000 kilos de peso levantó el asfalto de la “puerta” de una de las arterias principales del municipio, la calle Mayor. En aquel entonces se observó con alivio que se trataba de raíces secundarias que se podían retirar sin comprometer la supervivencia de uno de los árboles más emblemáticos de Burlada.
Ahora la historia se repite, de nuevo se levanta el asfalto en la rotonda y dos arquetas que provocan el malestar de los conductores. Y otra vez el Ayuntamiento se ve obligado a actuar en la calzada pero sin poner en peligro el futuro de este pino piñonero al que es difícil datar. Se calcula que podría tener más de 150 años. La primera fotografía del ejemplar es una imagen aérea de la que fuera Diputación de Navarra en el año 1956 y ya para entonces -apuntan desde el área municipal de Servicios y Obras- tenía una entidad suficiente para apreciarse en una instantánea tomada desde el aire.
También ha sido necesario, como ocurriera en 2016, analizar la estabilidad del pino por si presentara peligro de caerse. Cada seis meses se ha medido la inclinación del árbol y ésta ha permanecido invariable por lo que se descarta que sufra movimientos que comprometan su estabilidad. Ahora, cuando se levante el asfalto, se reforzará este análisis al comprobar si tiene alguna raíz podrida. Pero, se insiste desde el área municipal, vista la firmeza que presenta no parece probable.
El Ayuntamiento ya ha adjudicado las obras que consistirán en darle más espacios a las raíces con una suave pendiente para sortearlas y la nivelación de las tapas. Una actuación prevista para este mes o el próximo - en todo caso será antes de que termine el año- y que no se cree vaya a prolongarse más de cuatro días. No será necesario desviar el tráfico de la calle Mayor ya que la holgura de la carretera en la rotonda -donde pueden pasar dos coches a la par- permite inutilizar un tramo sin afectar el tránsito de vehículos. Sí se impedirá la entrada desde la glorieta a la calle San Francisco, a la que se podrá acceder metros más arriba por la de la Nogalera.
LA TORRE DE PISA VERDE
Como se ha recordado, en 2016 también hubo que reponer la calzada por las protuberancias provocadas por las raíces del árbol. En aquel año se habló incluso del traslado del ejemplar al jardín aledaño que rodea el Palacete Municipal porque se pensó que las raíces que levantaban la calzada eran porque el pino se estaba inclinando peligrosamente y había desenterrado su anclaje. Inclinación que árbol ya presenta de por sí porque no ha crecido apuntalando al cielo, sino más bien tumbado en busca del sol que los edificios colindantes le tapaban. Como una torre de Pisa en verde.
Pero, como ahora, también en ese febrero de 2016 se quiso reforzar el estudio de estabilidad del pino, no quedarse únicamente con la comprobación del buen estado de sus raíces principales. Se contrató a dos especialistas en árboles, el catalán Gerard Passola y el vasco Samuel Álvarez, cuyo prestigio en este campo atrajo a empleados de Jardines de ayuntamientos de la comarca.
Ambos técnicos colocaron sensores en el tronco y en un extremo de una cuerda atada a las ramas altas del árbol se iba poniendo poco a poco peso hasta llegar a los 3.000 kilos. En un ordenador, los sensores arrojaban datos sobre si había variaciones en la inclinación y que, además, permitía también saber si era capaz de resistir el viento. Y los resultados positivos hicieron que siga presidiendo la rotonda.