Mercadillo
A la caza de gangas en el interior de un piso a la venta en Pamplona
Los 90 m2 de un piso de Azpilagaña se convierten este fin de semana en un mercadillo buscando vaciarlo y dar una segunda vida a su contenido


Publicado el 08/11/2025 a las 05:00
Recorrían los estrechos pasillos, con verdadero interés, tanto parejas como pequeños grupos e incluso gente sola. Mayores y jóvenes a partes iguales. Algunos de ellos pamploneses de toda la vida, otros de orígenes muy diversos. Y todos compartían el mismo objetivo: cazar la mejor ganga. Pero no lo hacían en una tienda o unos grandes almacenes, sino en un piso de escasos 90 metros cuadrados del barrio de Azpilagaña. Este viernes 7 de noviembre por la tarde, como se repetirá el sábado y el domingo durante todo el día, se celebraba en el citado inmueble un peculiar mercadillo de puertas abiertas que ponía a la venta todos sus muebles y enseres para vaciarlo antes de proceder a su venta, a la vez que dar una nueva oportunidad, una segunda vida, a muchos de los objetos que en él se atesoraban.
“Hay cosas muy interesantes y la gran mayoría en muy buen estado”, coincidían muchos de quienes se sumaban a esta propuesta innovadora impulsada por Insitumarket, firma liderada por Ana Alonso Cubillo. Burgalesa de 56 años, lleva 30 en Pamplona y trabaja en el mundo inmobiliario vendiendo casas, locales o pisos como autónoma. “Descubrí que se hacían mercadillos como estos en pisos de Madrid, vinculados a la siempre existente necesidad de vaciarlos antes de una venta de segunda mano, y decidí probar en Pamplona. Esta es mi segunda vez y la propuesta está teniendo mucho éxito. Y con un público muy variado”, aseguraba. Tras la primera, en otro piso de la calle Olite, “quedaron cuatro cosas sin vender”.
COLAS EN EL RELLANO
A las cuatro de la tarde de este viernes comenzaba la venta de objetos en el piso, situado en la calle Miguel Astráin de Pamplona, pero desde minutos antes el interés ya era palpable con la presencia de varias personas. Incluso se formaban colas en la escalera y el rellano. Y desde que se abrían las puertas, el piso era un ir y venir de gente, con habitaciones llenas donde se revisaban la ropa, complementos, piezas de menaje, muebles u objetos de decoración puestos a la venta. “La afluencia ha sido constante y la gente estaba encantada. Siempre puedes encontrar cosas valiosas en un piso que ha estado habitado y que ahí se han quedado”, indicaba Ana Alonso.


Los objetos que se venden pertenecen al dueño o dueños del piso, generalmente fruto de herencias. “Una vez recogido lo más valioso o personal familiarmente, ¿qué hacer con lo demás? Esta propuesta que lanzamos desde Insitumarket puede ser una buena respuesta”, defendía.
La labor se inicia con un repaso a todos los armarios y muebles del inmueble, reorganizando los objetos por tipologías y colocándolos por la casa de forma visible para el visitante. “Es un trabajo que me llena, cada proyecto es una nueva aventura”.
Ya en el mercadillo, los objetos se venden de forma individual “salvo en casos evidentes como una vajilla, en los que se agrupan”. Y todo “se paga y se puede llevar en el momento, salvo quizá mobiliario de gran tamaño”.
“No hay pujas, los precios están a la vista”, remarcaba Alonso. En este caso, y a modo de ejemplo, hay pantalones a 10 euros, cazadoras a 16, camisas y faldas a 10, juegos de café a 15-28 euros, manteles y juegos de sábanas a 12-15 euros, zapatos a 10, botas a 12-15, discos y vinilos a 5, sofás de entre 70 y 150 euros, armarios y muebles de entre 200 y 300, o un gran espejo por casi 300. “Todo lo que se ve en la casa está a la venta. En este caso hay mucha, muchísima ropa, y algunas cosas incluso sin estrenar”, repasaba.


Tres personas se encargaban de atender a los visitantes del mercadillo y realizar los cobros. “El acuerdo al que se llega es un reparto del 50% de los beneficios entre los propietarios y nosotros, que nos encargamos de preparar todo y de darle difusión con carteles por la zona y en redes sociales”.
Y más allá del resultado económico derivado del mercadillo, destaca esta emprendedora que “ahí está también la conciencia que debemos tener con el medio ambiente, fomentando el reciclaje y la reutilización”.
