Luz verde para tirar las arquerías y modificar la cúpula de Los Caídos
Bildu, PSN y Geroa aprobaron este jueves en el pleno de Pamplona modificar la protección del edificio. UPN, PP y Contigo votaron en contra


Publicado el 03/10/2025 a las 05:00
Habrá que esperar al resultado del anunciado concurso de ideas para la transformación del Monumento a Los Caídos de Pamplona para ver hasta qué punto llega la metamorfosis del edificio que preside la plaza de la Libertad. Porque desde este jueves, y a diferencia del convocado por primera vez en 2018, sí se podrá tirar la arquería de los laterales y modificar la cúpula y el cuerpo central gracias a un acuerdo adoptado en el pleno municipal de Pamplona.
Los votos de EH Bildu y Geroa Bai, del equipo de gobierno, a los que se sumaron los del PSN, dieron luz verde a que las arquerías pierdan la protección y que la parte central -con la cúpula- pase de una salvaguardia de grado 2 a 3. UPN y PP votaron en contra en defensa, argumentaron, del valor arquitectónico de un inmueble construido entre 1941 y 1952 bajo el diseño de los arquitectos navarros José Yárnoz y Víctor Eusa.
Para ambas formaciones bastaría con resignificar el edificio que se levantó el honor a los caídos del bando nacional y en cuya cripta estuvieron enterrados Mola y Sanjurjo. Contigo Zurekin, la tercera pata del tripartido de Pamplona, también se opuso al cambio de protección, pero en su caso porque son partidarios de la demolición completa.
Abrió el debate el edil de Urbanismo, Joxe Abaurrea (EH Bildu), reprochando a los regionalistas que durante sus muchos años de mandato no modificaron la protección de los Caídos en el Plan Municipal que, añadió el concejal, aparece como un edificio que carece de especiales valores arquitectónicos. Abaurrea dijo que, además, la medida estaba respaldada por un informe de la dirección de Príncipe de Viana que rebajaba la protección.
“Un informe que cambió en contra del criterio de sus técnicos por un tema político”, le reprochó el concejal Juan José Echeverría (UPN). El regionalista basó el resto de su argumento en el comunicado de la Plataforma en Defensa de la Plaza de la Libertad. “Gente con solvencia demostrada y fuera de toda sospecha”, defendió el edil, que subrayó el último párrafo, en el que los 17 firmantes (historiadores o arquitectos) se muestran disconformes con la resolución de Príncipe de Viana “producto de una decisión política al servicio de la ideología polarizadora y guerracivilista de los partidos que conforman la actual mayoría del Ayuntamiento de Pamplona”.
Y apelan, entre otras normativas, a la Convención de Granada para la Salvaguarda del Patrimonio Arquitectónico de Europa (1985). “Los monumentos relevantes por su interés histórico, artístico, social o técnico deben ser preservados en su conjunto, no solo en partes aisladas”.
Abaurrea y Javier Leoz (Geroa Bai) le contestaron que la dirección -que meses antes sí compartía la protección total de edificio- había llegado a esta segunda conclusión tras ponderar el informe de sus técnicos con la exigencia de cumplir con la ley de Memoria Histórica de Navarra. “Y el informe dice que hay que mirarlo desde un punto de vista no sólo arquitectónica, también global con su dimensión histórica”, redundó la socialista Marina Curiel.
Como Txema Mauleón les dijera a UPN y PP que querían proteger un monumento por su querencia al franquismo, la popular Carmen Alba le respondió que su querencia era hacia la Transición que unió en lugar de la política actual de frentismos.