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Madre de la fallecida en la cárcel de Pamplona: "Mi hija estaba muy triste por no poder estar con su niña"
La mujer, de 70 años, ejerce la guarda y custodia de su nieta, ahora con 8 años


Actualizado el 02/10/2025 a las 07:36
La madre de Margarita Munilla, de 70 años, declaró por videoconferencia. Ella ejerce la guarda y custodia de su nieta e hija de la fallecida desde que tenía 3 años, hace 5. Cuando su hija murió, relató en el juicio, su relación con ella estaba “deteriorada”. “Aunque nunca le fallé”, agregó. Margarita “llamaba todos los días por teléfono a su hija” y ella cogía el teléfono, por lo que estaban en contacto permanente. “Mi hija estaba muy triste por no poder estar más con la niña. Cuando pasó todo esto (su muerte) fue muy duro. Tuvimos que acudir a un psicólogo para que nos ayudara a darle la noticia. Ha sufrido mucho la falta de su madre. Era muy pequeña. Íbamos al parque y veía a otros niños con sus mamás. Hemos llorado mucho”, explicó.
La madre de la fallecida relató que el recuerdo de su hija está muy presente en su casa. Cobra una pensión modesta y admitió que su hija no realizaba aportaciones económicas para la manutención de la niña. “Trataba siempre de mandarle algún regalo por su cumpleaños, pero mi hija era una enferma. Bastante tenía con sostenerse ella”. El padre de la niña tampoco aporta ingresos, agregó, y la mujer señaló que ha testado que en caso de que ella fallezca la guarda y custodia de la niña sea para una sobrina suya, profesora de Infantil, que tiene relación con la menor. “La quiere mucho”.
En la primera sesión del juicio, su abogado ya resaltó los otros “daños” que la muerte de Margarita había provocado a su alrededor. Y puso énfasis en la diferencia de edad entre la niña, hoy con 8 años, y su abuela y tutora, con 70. “Al dolor moral hay que añadir la obligación de asumir unos cuidados a una nieta que poco a poco van a ser más difícil. Cuando la niña llegue a los 20 años, ella tendrá 82”.
SU PAREJA CRITICA EL PAPEL DE INTERNA DE APOYO
La pareja de Margarita Munilla contó que los días previos a su muerte ella estaba “muy mal anímicamente”. “Le pusieron como interna de apoyo a una presa que la amenazaba, que le daba muchos problemas y le robaba. Les dijo varias veces a los funcionarios que quería dejar de ser su presa de apoyo y hasta mandó una instancia”, declaró ayer. La fallecida se lo contaba en las cartas que le escribía desde prisión - “todas las semanas me enviaba un par”-, cuando hablaban y cuando se veían, todos los domingos. “Me decía que estaba mal, que su compañera de celda tenía muchos problemas, que discutían mucho, le robaba... Le creaba mucha ansiedad e iba a pedir que la sacaran de allí”.
El testigo fue muy crítico con el papel que Instituciones Penitenciarias delegaba en las internas de apoyo a presas con riesgo de suicidio. “Esto es cosa de los funcionarios. Para serlo te dan un curso que es una bobada. Si alguien tiene problemas mentales, que se encargue un funcionario, no es algo que tenga que hacer un preso”, expresó. En su declaración contó que Margarita llevaba nueve meses en prisión cumpliendo una pena de un año por haberse saltado un arresto domiciliario. Llevaban dos años juntos. “Teníamos un proyecto de vida en común”. En lo más precario de su situación económica, a raíz de la pandemia, llegaron a convivir en una camioneta, aunque él encontró trabajo y pudieron alquilar, primero una habitación, sin calefacción ni agua caliente, y posteriormente un piso en la avenida de Zaragoza. Le preguntaron si sabía si la fallecida había consumido cocaína y heroína en la cárcel. “Alguna vez, esporádicamente, sí”.
