Sucesos

Uno de los heridos por arma blanca en Echavacoiz: “Eran tres y estaban drogados, no duermen aquí"

Dos hombres resultaron heridos la madrugada del domingo en el exterior del antiguo edificio de la ikastola Jaso, en Pamplona

Nueva reyerta esta madrugada en la antigua ikastola Jaso deja dos heridos por arma blanca
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Uno de los dos heridos esta madrugada en la antigua ikastola Jaso
Nueva reyerta esta madrugada en la antigua ikastola Jaso deja dos heridos por arma blanca

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Iván Benítez

Actualizado el 14/09/2025 a las 21:13

Dos personas resultaron heridas en la madrugada de este domingo tras una nueva reyerta en el recinto de la antigua ikastola Jaso, en el barrio pamplonés de Echavacoiz. Una de ellas, por heridas de arma blanca; la otra, por un golpe con un palo.

El aviso a SOS Navarra se produjo a las 05.45 horas, con una alerta inicial de tres acuchillados. Varias patrullas de la Policía Foral, incluido el Grupo de Intervención (GIE) y de la Policía Municipal de Pamplona, acudieron al lugar. También se movilizó una ambulancia.

Al llegar, los agentes encontraron a uno de los heridos con lesiones por arma blanca y a otro tirado en el suelo. Según relataron, el origen fue un intento de robo en un contexto de fuerte consumo de drogas y alcohol. Ambos fueron trasladados al hospital y, de momento, no hay detenidos ante la falta de denuncia.

Por la tarde de este domingo, uno de los heridos, el que sufrió cortes de navaja en el tobillo y en el brazo, relataba a este periódico que él duerme en una habitación y que, a las cinco de la mañana, acudió al edificio abandonado porque un amigo que duerme en el interior necesitaba su ayuda por algún motivo personal ajeno a la pelea.

“Cuando llegué a la puerta del edificio me encontré a tres hombres drogados y borrachos. Primero me pidieron un cigarro. Les dije que no fumo. Me rodearon y luego me pidieron el móvil y dinero. Sacaron dos navajas automáticas. Me defendí, cubriéndome con el brazo izquierdo, y me lo cortaron (muestra unas heridas superficiales). Agarré un palo y les golpeé. Luego les di una patada y, cuando la lanzaba, me cortaron el tobillo (esta sí necesitó puntos de sutura)”, explicaba, enseñando también la herida, quitándose la gasa.

Ante la escalada de incidentes, el Ayuntamiento de Pamplona y la Policía Municipal anunciaron a finales de julio un dispositivo de vigilancia permanente, con una patrulla fija en turnos para tratar de evitar nuevas reyertas y concentraciones en la zona, que no se cumple, tal y como ha comprobado este periódico.

De forma paralela, el Consistorio ha abierto un expediente urbanístico para el derribo del inmueble, que se encuentra fuera de ordenación urbanística y está pendiente de resolución judicial. La demolición es reclamada desde hace meses por asociaciones vecinales, que denuncian la inseguridad y la degradación del barrio.

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