Suceso

Una nueva reyerta esta madrugada en la antigua ikastola Jaso deja dos heridos, uno de ellos por arma blanca

La pelea obligó a la intervención conjunta de la Policía Foral y la Policía Municipal de Pamplona

Patrullas de la Policía Foral anoche en el antiguo edificio de la ikastola Jaso.
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Patrullas de la Policía Foral anoche en el antiguo edificio de la ikastola Jaso, en una intervención pasada.
Patrullas de la Policía Foral anoche en el antiguo edificio de la ikastola Jaso.

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Iván Benítez

Actualizado el 14/09/2025 a las 18:26

Dos personas han resultado heridas, una de ellas por arma blanca y la otra por un golpe con un palo, en la madrugada de este domingo tras una reyerta ocurrida en el recinto de la antigua ikastola Jaso, en el barrio pamplonés de Echavacoiz. 

El aviso se produjo a las 05.45 horas, cuando varias patrullas de la Policía Foral, incluido el Grupo de Intervención (GIE) y la Policía Municipal de Pamplona tuvieron que acudir al lugar. La información en estos primeros momentos es todavía confusa y, aunque los heridos fueron trasladados, no han trascendido detalles sobre la gravedad de sus lesiones. La investigación sigue abierta y por ahora no se ha practicado ninguna detención.

El edificio de la antigua ikastola Jaso, abandonado y ocupado desde hace años, acumula numerosos incidentes violentos a lo largo de este año. En abril una reyerta en el mismo inmueble dejó dos heridos graves, uno de ellos por arma blanca, y la intervención policial se saldó con 18 identificados. Un mes después, en mayo, un joven sufrió un profundo corte con una botella rota en otra pelea dentro del recinto. A finales de julio se registró una pelea multitudinaria que acabó con una persona herida, 45 identificados y varias detenciones, después de que la Policía Municipal tuviera que pedir refuerzos al ser recibida con objetos arrojados desde el interior. Ya en agosto, se produjeron 13 detenciones relacionadas con hurtos, lesiones y una riña tumultuaria con armas blancas en el mismo lugar.

Ante esta sucesión de hechos, el Ayuntamiento de Pamplona y la Policía Municipal anunciaron a finales de julio la puesta en marcha de un dispositivo de vigilancia permanente en la zona, con una patrulla fija en turnos para tratar de evitar nuevas concentraciones y reyertas. Paralelamente, el Consistorio ha impulsado un expediente urbanístico para el derribo del inmueble, que se encuentra fuera de ordenación y pendiente de resolución judicial. La demolición es reclamada desde hace meses por asociaciones vecinales, que denuncian la inseguridad y la degradación del barrio.

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