Los últimos días de Ortega, centenaria tienda de ropa de Pamplona

Pamplona pierde otro de sus comercios centenarios. Ortega, fundada en 1900, ha sido una referencia en Navarra en ropa de trabajo, batas, pijamas o trajes regionales. “Pero ya no se vende como antes”, admiten sus dueños como causa del cierre

La tienda Ortega, en la calle Mayor de Pamplona, con los escaparates vacíos
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La tienda Ortega, en la calle Mayor de Pamplona, con los escaparates vacíos
La tienda Ortega, en la calle Mayor de Pamplona, con los escaparates vacíos

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Pedro Gómez

Actualizado el 11/09/2025 a las 12:20

Entre el fragor de las fiestas de San Fermín, a los pamploneses de toda la vida no les pasó desapercibido un cartel en los escaparates de la calle Mayor número 1-3. 'Liquidación por cese de negocio'. Sucesores de Ortega, fundada en torno al año 1900, se sumará la próxima semana a la lista de comercios centenarios que desaparecen. Las dificultades para sacar adelante un comercio tradicional frente a la competencia del comercio online y las grandes superficies está detrás de la decisión tomada por los ochos socios de este negocio textil, que ha sido referente en Pamplona y buena parte de la geografía navarra. “Ya no se vende como antes”, admiten.

En principio, el lunes 15 será el último día. Durante las primeras semanas de liquidación había que esperar cola en la calle pasa ser atendidos mientras las trabajadoras y socios sacaban del sótano camisas, camisetas, pijamas, pantalones, lencería, batas, telas… Ahora las estanterías están semivacías. Los dueños de Ortega tienen palabras de elogio a la actual plantilla: “Han sido días agotadores para ellas, pero han atendido a la clientela de forma ordenada y dando salida a todo el género”, señalan.

Casa Ortega, Confecciones Ortega, Sucesores de Ortega o, simplemente, Ortega. Es una tienda que conserva el regusto de antaño. Sus dueños han recopilado retazos de historia. El edificio data de 1883. El pamplonés Marcos Aizpún había presentado un año antes el proyecto de demolición de los número 1 y 3 de la calle Mayor para hacer un único edificio. Hacia 1900, Bonifacio Ortega y Francisco del Valle compraron el bajo. Bonifacio era de Soria y había sido aprendiz de la casa Górriz, negocio textil que estaba en el bajo del palacio de Condestable. En una hoja de riqueza catastral de 1904 figura la razón social Ortega y Del Valle como “comercio al por menor de tejidos de hilo de lana y algodón”. “Las hojas de riqueza se actualizaban cada 5 años, por lo que es posible la actividad comenzara en 1899 o 1900”, apunta Sagrario Navarro, una de las socias.

En noviembre de 1904, Francisco del Valle abandona el negocio y se queda Bonifacio, que marca su propio estilo de ropa y tejidos . “A partir de entonces, entre la clientela de los pueblos, se le empieza a conocer como Casa Boni”, explica. Bonifacio Ortega falleció en 1935 en accidente de tráfico, así que sus tres hijos heredaron la tienda aunque dos de ellos se marcharon a Madrid y al frente del negocio se quedó José Ortega Ergueta, “que era aficionado a la pintura y un enamorado de Isaba”. Además estaba delicado de salud, así que en 1966 vendió la tienda a dos empleados. Falleció en 1997.

Esos dos empleados eran Daniel Cayuela Ortega, sobrino de José y que en 1936 ya estaba de maca, y José Manuel Navarro, que entró a trabajar en 1949. Así, en 1966 se formó la sociedad Sucesores de Ortega. Además, compraron la otra parte del local, en donde había una peluquería. Daniel Cayuela falleció en 1990. Su hija Eugenia trabajó varios años en la tienda. José Manuel Navarra se jubiló en 2001 y falleció en 2023. Su hija Esther, ya fallecida, también estuvo varios años en el negocio.

Durante décadas, Ortega ha sido una referencia en toda Navarra de ropa de trabajo, trajes regionales, batas del Pirineo, telas, sábanas, toallas... “Había de todo y si algo no tenían, lo conseguían. Esa era una de las claves del éxito. Además, preferían tener poco margen comercial y vender mucho. Así ganaban todos, proveedores y clientes. Había también una gran relación de confianza. ‘Ya me pagarás’, era una frase habitual con las familias que pasaban estrecheces”, señalan los socios al describir aquellos años de la segunda mitad del siglo XX.

Actualmente, Sucesores de Ortega tiene ocho socios, cinco hermanos de la familia Navarro y tres de Cayuela. Son los que han tomado la difícil decisión del cese de actividad. “Ya no se vende lo que se vendía antes y los costes son cada vez más altos”, señalan sobre un mal que afecta al comercio minorista del Casco Viejo y cuyas causas son bien conocidas: competencia de las grandes superficies y de internet o las dificultades de la clientela para llegar al centro.

Han optado por una despedida discreta, pero quieren agradecer, “lo primero de todo”, a la clientela, “que ha sido muy fiel”. También dan las gracias a las personas empleadas, las actuales y las que han pasado en las últimas décadas. “Han sido un pilar del negocio, un ejemplo de fidelidad y lealtad”.

Los socios de Ortega también tienen palabras de agradecimiento a las peñas, cofradías, grupos de danzas y otros colectivos con los que han trabajado en las últimas décadas. “Blusas, pañuelos, vestidos de casera, trajes regionales... es algo que le ha dado mucha vida a la tienda. Ortega ha vestido a toda Navarra desde el punto de vista cultural y folclórico”, destaca Navarro. Y con emoción recuerdan los Sanfermines: “En fiestas la tienda era punto de encuentro de mucha gente”.

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