Una reanimación en la Plaza del Castillo: "El hombre no respiraba y al irse daba las gracias"

El agente de Policía Foral destinado al Palacio de Navarra Francisco Javier Moriones reanimó a un hombre que había sufrido un infarto: "Fue un trabajo de equipo"

Francisco Javier Moriones, junto a la fuente donde ocurrieron los hechos
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Francisco Javier Moriones, junto a la fuente donde ocurrieron los hechos
Francisco Javier Moriones, junto a la fuente donde ocurrieron los hechos

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Gabriel González

Actualizado el 29/08/2025 a las 07:22

El agente de Policía Foral Francisco Javier Moriones González, de Cáseda y de 55 años, reanimó hace días a un hombre que había sufrido un infarto en la Plaza del Castillo de Pamplona. Gracias a un “trabajo de equipo” con otros tres policías destinados al Palacio de Navarra, logró que el hombre que se había desplomado cuando bebía de una fuente se montara en la ambulancia dando las gracias.

Todo ocurrió a las 9.40 horas del pasado 10 de agosto, domingo. Moriones estaba en ese momento en la mesa de la entrada a palacio. Entonces entró un padre con su hijo al grito de ‘¡policía, policía!’. “Nos dijo que estaban pegando a una persona mayor en la Plaza del Castillo. Y como ya habíamos tenido dos actuaciones con un grupo que incordiaba a gente, pensé que era lo mismo”. Avisó a su compañero César y salieron a la carrera. Al llegar a una fuente de la plaza, vieron que “no era nada de eso”. Unas personas realizaban la maniobra de Heimlich a un hombre corpulento. “Se les caía y daba la impresión de que estaba muerto”. Al echarlo al suelo y comprobar sus vías respiratorias, Moriones descubrió que no era un problema de atragantamiento, sino cardiaco. Así que él empezó con los masajes cardiopulmonares mientras su compañero corría a por el DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático) a la oficina. Otros dos agentes del palacio llamaron al 112 y aguardaron la llegada de la ambulancia medicalizada, a la que indicaron el camino hasta la fuente. “Actuamos como una cadena”.

Moriones estuvo cerca de dos minutos con los masajes. Y el hombre, de 53 años, empezó a hacer unos ruidos guturales. “Ya vi que empezaba a respirar muy levemente. Y seguí con los masajes, no hizo falta aplicarle el DESA”. Cuando llegó la ambulancia, los sanitarios estabilizaron al paciente, que ya empezaba a hablar. “Decía que no quería molestar y daba las gracias”, relata Moriones, que lleva unos meses en el Palacio de Navarra tras 27 años en Seguridad Ciudadana. Esta es su segunda reanimación.

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