Un cohete de promesas en Noáin

Noáin abrió la primera de cinco jornadas festivas con un cohete en nombre de los logros del piloto Hodei Martínez y del equipo infantil de balonmano masculino

Cohete de fiestas de Noáin.
Cohete de fiestas de Noáin./Eduardo Buxens

Fátima Villalobos Quelopana

Publicado el 27/08/2025 a las 20:05

Desde que Hodei Martínez Núñez cogió su primera moto hasta que obtuvo su última victoria como motociclista han pasado más de 10 años. Una minimoto que su padre le consiguió en una tómbola fue la línea de partida de una pasión que lo ha llevado hasta el balcón de Noáin, su pueblo, para lanzar el cohete que inauguró este miércoles cinco días de fiestas. Compartió, sin embargo, este homenaje a una trayectoria que lo ha llevado al podio a nivel nacional con los infantiles de Balonmano Noáin. A comienzos del verano, le comunicaban también a Matías Grandoso Marín, capitán del equipo, que acompañarían a Martínez en lo alto de la plaza consistorial del Valle de Elorz por alcanzar el quinto lugar en el campeonato de España celebrado en mayo en Avilés, Asturias.

La mañana de ayer, las promesas se vistieron de blanco y rojo, al igual que el resto de la localidad, que, media hora antes del mediodía, se abrazaba con el pañuelo anudado a la muñeca. Quedaban solo migajas de los almuerzos, se dispersaban las familias y en la plaza de los Fueros predominaban las cuadrillas jóvenes, animadas y con vaso en mano. Desde arriba, el equipo de 17 jóvenes que le trajeron unas cuantas alegrías al pueblo en mayo observaba a sus vecinos coetáneos con una mezcla de nervios e ilusión. “Sabemos que es un día único. Tirar el chupinazo de tu pueblo después de haber estado todos los años ahí abajo. Estamos muy muy contentos”, afirmaba Grandoso, de 14 años. Así, a medias, entonaron los vivas por San Miguel un piloto de moto que empezó con tres años y el capitán de un grupo de jóvenes promesas. Fue, sin necesidad de anunciarse como tal, un reconocimiento al deporte joven y local. “Ha sido una experiencia única, no se si el año que viene se vuelva a repetir, pero lo he disfrutado muchísimo”, describía Martínez con una sonrisa, tras prender la mecha.

El pañuelo pasó entonces de la muñeca a las manos de los noaindarras, que los alzaron al escuchar las voces de Martínez y Grandoso invitando al disfrute en rojo y blanco. Los pañuelos con el escudo de la localidad, ya en el cuello de los vecinos del Valle de Elorz, se dejaban ver detrás de la txaranga Turrutxiki, mientras los cabezudos perseguían a los más pequeños. Los gigantes se hicieron esperar un poco más. Pero para las 12.15 horas los gaiteros ya daban la nota que José Antonio Moreno Flores, socio fundador de la comparsa, conoce muy bien. “Cuando era crío me daban miedo los cabezudos, pero luego me metí con 9 años y he seguido hasta ahora”. Llevó su primer gigante a los 14 o 15 años, una edad que predominaba ayer en el balcón. “Es una cosa que llevo dentro, una pasión que tengo desde crío”. Así como ayer bailarán hasta el domingo, compartiendo espacios con más de un centenar de actos, en unas fiestas que aumentan este 2025 su presupuesto en un 6%.

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