Navarros globales
Nicolás Esquisábel, un ingeniero navarro despuntando en China
Especializado en el mundo de la automoción, tiene a su cargo a más de 200 personas. Y aunque vive a más de 10.000 km de casa, Asia seguirá siendo su destino. "Al menos a medio plazo"


Actualizado el 11/08/2025 a las 07:41
Dicen que vivir experiencias internacionales ‘rompe’ esquemas internos, abre la mente y conecta a la persona con una versión más amplia de sí misma y, evidentemente, del mundo. Es precisamente lo que le ha pasado a Nicolás Esquisábel García.
Una estancia de seis meses en Bruselas le hizo ver lo divertido y enriquecedor de una aventura a miles de kilómetros de casa. Por ello, cuando en 2018 terminó su grado en Ingeniería, accedió a su primer trabajo en ZF (una empresa multinacional dentro del mundo de la automoción con fábrica en Pamplona). “Ya desde la entrevista inicial, me hablaron del alcance global de la empresa, que fabrica pastillas de freno, y de las posibles oportunidades internacionales que podrían surgir. Este fue uno de los puntos que me llevó a dar el paso”, rememora.
Tras 4 años trabajando ‘en casa’, en 2022 se le presentó la oportunidad de dar un gran salto: asumir la Dirección de una Planta de producción de ZF en Qingdao, China, con más de 200 empleados a su cargo. “Fue una decisión importante que medité durante varias semanas y compartí con mi pareja, familia, amigos... y, con su apoyo, me embarqué en esta aventura asiática en la que estoy”, sonríe, quien afirma que no puede estar más contento con la decisión.
Así, inmerso en su trabajo, Nicolás lidera todas las operaciones de la fábrica, asegurándose de que los procesos productivos se desarrollen con eficiencia, calidad y seguridad. Pero, aunque ahora el camino sea llano, los comienzos no lo fueron tanto. “Al llegar a Qingdao me encontré solo ante un contexto completamente nuevo: país, idioma, cultura… y un puesto de alta responsabilidad que me exigía afrontar nuevos retos prácticamente a diario. Fue un cambio radical”, recuerda. Y es en este punto donde valora muy en positivo la suerte que tuvo al encontrar rápidamente un círculo de amigos, tanto españoles como internaciones, con los que pudo empezar a disfrutar.
“Qingdao es una ciudad de casi 10 millones de habitantes, lo cual se considera ‘tamaño medio’ en China, pero es enorme para la escala a la que estamos acostumbrados en España”, cuenta. “Tiene mar, montaña y gran riqueza cultural”, añade el pamplonés.
Al ser el único extranjero en su empresa, Nicolás tuvo que superar ciertas barreras y reconoce que hizo falta tiempo para conocerse y generar confianza. “Mi equipo me acompañó y apoyó desde el primer momento y con él he completado una transformación muy positiva en la fábrica”, entiende quien reflexiona acerca del crecimiento personal y profesional. “Miro hacia atrás y veo una evolución enorme entre la persona que era hace tres años y la que soy a día de hoy”, determina.
Salvando el hecho de que vive a más de 10.000 km de casa, dice que su día a día no es demasiado distinto. “Trabajo de lunes a viernes y aprovecho mi tiempo libre para hacer deporte y quedar con mi cuadrilla de Qingdao”, expone. Y siempre que puede, elige descubrir nuevos destinos. “He recorrido muchas zonas de China y también Corea, Japón, Filipinas, Indonesia, Tailandia, Malasia, Laos… Viajar y conocer tantas culturas distintas es una experiencia increíble”, comparte Nicolás.
Y recalca que uno de los aspectos que más suele sorprender de China es la mezcla entre tradición y modernidad. “Puedes estar rodeado de rascacielos y, a la vuelta de la esquina, encontrarte con un templo milenario”, describe. Y aunque por el momento, el futuro está en Asia, sabe que en Pamplona, como en ningún sitio. “Volveré”.