Vivir tres semanas con una tarjeta ajena
Policía Foral ha detenido a una mujer que gastó 584 euros en 26 comercios de Pamplona, desde estancos a una peluquería canina, con la tarjeta de otra persona


Publicado el 02/08/2025 a las 05:00
Uno de los riesgos que conlleva pagar continuamente con la aplicación bancaria del teléfono móvil es que puedes llegar a olvidar dónde tienes la tarjeta física. Es lo que le ocurrió a una vecina de Pamplona, que cuando consultó sus movimientos bancarios descubrió que durante tres semanas alguien había vivido a su costa: había compras ajenas en 26 establecimientos como supermercados, estancos y hasta una peluquería canina por un total de 584 euros. Tras una laboriosa investigación, la Policía Foral ha detenido a la autora del fraude, una joven de 28 años a la que imputan los delitos de apropiación indebida y estafa.
La propietaria de la tarjeta no sabe si la perdió o se la robaron. Solo que al revisar el estado de sus cuentas descubrió un listado de compras que no había realizado. Al buscar la tarjeta de débito física, comprobó que no la tenía.
En el listado de compras hay de todo. Las primeras se hicieron la tarde del 30 de mayo: en menos de una hora, aparecía un cargo de 21,60 euros en un estanco y otros dos por un total de 65,86 en dos adquisiciones en una perfumería. Al día siguiente, gastó 20 euros en una gasolinera. El 2 de junio, además de dos compras en una pizzería y un bazar, la detenida realizó compras en dos comercios que después serían recurrentes: un estanco y una peluquería canina. En dos estancos distintos realizó tres compras por un total de 70 euros, mientras que en la misma peluquería para perros gastó más de 88 euros en tres visitas. La mujer también utilizó la tarjeta para pagar viajes en taxi, en tiendas de ropa, bares, restaurantes, gasolineras y supermercados. En total, 26 establecimientos distintos.
Ninguna de las cantidades llega a los 50 euros y en todas las aceptadas no se requería PIN, pero sí constan algunas operaciones denegadas en comercios donde sí le exigieron el número secreto. Una vez denunciados los hechos ante la Policía Foral, los agentes siguieron el rastro de los movimientos y gracias a diferentes cámaras de seguridad lograron identificar a la mujer que del 30 de mayo al 21 de junio había vivido a costa de la víctima.
