Comercio
Obras en el mercado de Ermitagaña en su cuenta atrás para ser municipal
El Ayuntamiento de Pamplona asumirá la gestión en octubre, que desde 1999 llevaban los comerciantes. Ahora se iniciarán los trabajos para remodelar cuatro puestos


Publicado el 18/07/2025 a las 05:00
En octubre, el Mercado de Ermitagaña cederá su gestión a Comiruña, la sociedad pública del Ayuntamiento de Pamplona que ya lleva las riendas de la superficie comercial del II Ensanche mientras que el tercero de la ciudad, el de Santo Domingo, queda regulado por los comerciantes de los puestos. Ahora, el de Ermitagaña -también bajo el control de los comerciantes- se encamina a este relevo pero sin quedar mientras en el limbo. En breve, se acometerá la reforma de los cuatro puestos vacíos del inmueble de dos alturas, que sí tiene ocupados otros cinco con una cafetería, una floristería, una carnicería, una pescadería y una frutería.
Unos trabajos que corresponden al Ayuntamiento como propietario del edificio y que le supondrá una inversión de unos 40.000 euros. En el bajo, a pie de calle, hay una galería comercial de cuya gestión se encarga Comiruña desde 2023 y donde hay dos tiendas de ropa y una peluquería. En 2023, se remodelaron tres locales que en breve ocupará el Gobierno de Navarra para un programa de emprendimiento. Existen otros dos más que se utilizan como almacén. La intención es ponerlos también en uso una vez que se reforme la galería cuando se determine cómo será el futuro del mercado.
¿MERCADO ECOLÓGICO O FIT?
Un mercado que se abrió en 1982, de la mano del nuevo barrio con el mismo nombre que se iba construyendo pegado a San Juan. En 1999 se acometió una reestructuración no sólo en sus instalaciones, también en la gestión que pasó a manos de esta sociedad creada por los comerciantes de las instalaciones y con una vigencia de 25 años.
En el Plan Estratégico de Comercio aprobado para Pamplona en 2017, se recogía para este espacio comercial dos propuestas: que fuera un mercado de referencia de producto ecológico o mercado fit, el dedicado a la alimentación saludable. Pero desde Comiruña se apunta a que sólo se trata de un par de ideas para incentivar la lluvia de sugerencias que esperan llegue en octubre.
En cuanto se asuma la gestión, el Ayuntamiento -en concreto a través de su área municipal de Promoción Económica que preside Mikel Armendáriz (Geroa Bai)- convocará tanto a los comerciantes del mercado como de los establecimientos cercanos, además de otras asociaciones como de vecinos, para ver qué proyectos proponen para este espacio. Paralelamente Comiruña a través de una consultora, se encargará de analizar el tejido comercial del barrio para ver qué necesidades reales tiene.
LOS COMERCIANTES, ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y LA ESPERANZA
Eneko Asín Moscoso, de Carnicería Burguete, uno de los puestos dobles del Mercado de Ermitagaña y que lleva abierto desde que se inauguró la superficie comercial, comenta que desde Comiruña no les han dado apenas indicios de cómo será el futuro. “Por ejemplo, no sabemos si se abrirá a negocios con los que entremos en competencia. Dos carnicerías no serían viables”, explica este comerciante, ya segunda generación.
También reconoce que no le gustaría que la sociedad municipal les marcara el horario de atención al público. “Nosotros trabajamos de lunes a sábado de 8 a 14 horas y los viernes también por las tardes de 17 a 20 horas. Antes abríamos los jueves, pero decidimos no hacerlo porque no venía la gente. Nadie mejor que nosotros sabemos qué horario funciona”. Como también expresa su temor a que les cambien los alquileres o no les permitan utilizar las dependencias que usan como vestuario.
Araceli Gurbindo Torres coincide en que el mayor temor es perder la autonomía. “Hemos estado 25 años llevando la gestión y las cosas se han hecho bien. Pero bueno, ahora termina la concesión y el Ayuntamiento tiene interés de asumir las riendas. Es lo que hay”, dice esta mujer desde su puesto, también doble, de Pescadería Olaberri que igualmente nació a la par que el mercado.
Años en los que se ha establecido un contacto muy estrecho con los clientes. “Hay una que me comenta que venir aquí es como estar en la cocina de su casa”. Una esencia que espera no se pierda con la nueva gestión. “Yo he vivido las dos situaciones y bajo la tutela del Ayuntamiento todo era más estricto. Confío en que ahora sean más flexibles”. Tiene la esperanza de que suponga un repunte para el mercado. “Eso dicen desde Comiruña y yo confío en ello”.
En cambio, el doble puesto de Frutas y Verduras Eli no forma parte de esta sociedad de comerciantes que ha gestionado el Mercado de Ermitagaña. “Ni yo en mis ocho años, ni la anterior propietaria”, indica Eliane de Souza Medina. “Si las cosas funcionan bien no te planteas un cambio, así que seguí igual cuando cogí el negocio. Creo que estar dentro de Comiruña hace que las peticiones sean más directas, en lugar de tener que mandar instancias a través de una sociedad. Por ejemplo, en la remodelación de los puestos, he pedido que se aprovechen las obras para abrir una puerta lateral en el mercado y lo van a hacer”.
A esta comerciante no le parece mal que Comiruña establezca un horario. “Es necesario tener uno común para que el cliente sepa a qué atenerse”. Y no duda en que la nueva gerencia no traerá cambios en la clientela. “Seguiremos viviendo, sobre todo, de aquellas mujeres que llegaron jóvenes al barrio y, más de cuarenta años después, siguen confiando en nosotros. Si hay más obras o cambios, que sean para facilitarles la vida porque se lo merecen”.
EL MERCADO, EN DATOS
Desde 1982. Conforme se construía Ermitagaña, el Ayuntamiento creó este mercado que se unía al veterano de Santo Domingo en el Casco Antiguo, abierto desde 1877 y cuya gestión está en manos de los comerciantes de los puestos, y al del II Ensanche, abierto en 1949 y bajo la tutela de Comiruña.
Remodelación en 1999. En este año se hizo la última gran reestructuración del mercado, un año en el que se decidió que fuera la sociedad de comerciantes la que gestionara la superficie comercial.
Cinco puestos abiertos. Hay una carnicería, un puesto de fruta y verdura y pescadería en el piso superior junto a una cafetería y un aula de cocina. En el bajo, a pie de calle, hay una panadería y una floristería, además del supermercado Eroski y una galería comercial con una tienda de ropa, otra de complementos y una peluquería que gestiona Comiruña.