Bares
El Retrogusto es Mío, un bar con alma de vino y cerveza
El local se encuentra en la calle Bardenas Reales de Sarriguren


Publicado el 17/07/2025 a las 05:00
En la calle Bardenas Reales de Sarriguren se encuentra El Retrogusto es Mío, un establecimiento híbrido entre bar y tienda de vinos y cervezas artesanales.
Su dueña, Ana Murillo, proveniente del mundo de la viticultura dejó su puesto en la Administración y dio el salto a la hostelería en diciembre de 2016. “Tras acabar la carrera me dediqué a la viticultura y empecé a trabajar en campo y bodega. Allí caté muchos vinos y aprender de vino internacional. Y me di cuenta de que el vino es a lo que me quería dedicar”, recuerda la pamplonesa.
Además, Murillo y su socio, Mikel Garrués, se aficionaron a la cerveza, y se especializaron. De hecho, Murillo es jueza de cerveza certificada. “La cerveza entró en nuestra vida hace 15 años, cuando vimos que había un mundo mucho más amplio, con muchos estilos y cerveceras pequeñas en España que innovaban y ofrecían cervezas diferentes. Así que dimos el salto y empezamos a vender y producir cerveza artesana”, explica.
“El bar nació de nuestras ganas de montar algo propio. Nos surgió la oportunidad de coger un local donde residíamos y decidimos convertirlo en un mixto entre tienda y bar, una combinación entre el mundo de la hostelería y el del producto especializado”, detalla Murillo.
El local persigue el objetivo de que el cliente aficionado del vino y el de la cerveza coexistan en un mismo espacio: “Porque lo normal es que un bar de vinos sea un bar de vinos, y que un bar de cervezas sea una cervecería, pero quisimos especializarnos en las dos”, explica la propietaria.
Los primeros años fueron de crecimiento lento, con escasa clientela. El Retrogusto es Mío optó por darse a conocer a través de catas y actividades. “No tuvimos miedo pese a nuestro poco éxito inicial, sabíamos que estábamos fijando la clientela que nos ha acabado dando resultado. Aunque ahora viéndolo en retrospectiva, tiemblo pensando en las primeras facturaciones”, dice entre risas Murillo.
El local, ya asentado, vive gracias a su clientela fija, que tiende a ir mensualmente. “Nuestro cliente habitual es alguien entendido y con conocimiento sobre vino. Al principio es exigente y nos cuestiona, pero cuando ve nuestra forma de hacer las cosas se deja guiar”, explica Murillo.
El Retrogusto es Mío triunfa en venta de cerveza artesanal pero se enfrenta a los cambios en el consumo de vino : “Ahora se bebe menos vino, el consumo es más pausado y responsable. Antes bebíamos mucha cantidad, ahora vienen y antes se toman un refresco, o buscan alternativas para no tener un consumo tan alto. Toca adaptarse a los cambios”, concluye Murillo.