Examen a los parques infantiles

Alumnos de Calasanz-Escolapios han investigado acerca de la accesibilidad en los cuatro parques y zonas de juego más próximas a su colegio. ¿Está la ciudad preparada? Sus propuestas de mejora las enumerado para el Ayuntamiento de Pamplona

Foto de familia de los estudiantes que han llevado a cabo el proyecto
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Foto de familia de los estudiantes que han llevado a cabo el proyecto
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Noelia Gorbea

Actualizado el 04/06/2025 a las 23:36

Por cercanía y, sobre todo, porque observar in situ siempre es más productivo. Especialmente cuando se trata de columpios, zonas de ocio y diversión. Con esta premisa, escolares de 6º de Primaria del colegio Calasanz Escolapios de Pamplona se han centrado en investigar características y la accesibilidad de cuatro parques infantiles. En concreto, Plaza San Francisco, Media Luna, Plaza de Toros y Plaza de la Cruz. ¿El motivo? La proximidad a su centro educativo. “Donde vamos a jugar después del cole”, precisan quienes han ganado el primer premio en el certamen de proyectos de Aprendizaje y Servicios que organiza cada año el Ayuntamiento de Pamplona.

Pero para averiguar si un espacio es inclusivo, o no, los menores dejan clara una premisa: la satisfacción de quien lo utiliza. Es decir, “nadie debe quedarse fuera, independientemente de su condición”. Para ello, gracias a una checklist y repartidos en equipos, los estudiantes analizaron con detalle hasta qué punto los columpios a los que acuden cumplen o no expectativas.

Poco a poco, fueron dando respuesta a interrogantes como presencia de baños, sombras, áreas de entretenimiento individual, juegos temáticos, variedad sensorial (tacto, auditivo...), amplitud, elementos integrados (sistema braille), texturas, colores... ¿Qué le falta a cada uno? Ellos ya lo saben. 

San Francisco
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Así, por ejemplo, en el parque de la plaza San Francisco, la principal carencia se localiza en la ausencia de plantas olorosas que ayuden a orientarse a aquellas personas con deficiencia visual; en la creación de más espacios para el paso de sillas de ruedas entre elementos; y en un mayor número de indicativos para personas con discapacidad visual. “Apenas hay espacio entre determinados aparatos, lo que dificulta el acceso generalista”, añaden; dejando ver que lo acústico también brilla por su ausencia. Como aspecto ventajoso, las sombras, los bancos y la cercanía de la biblioteca.

Media Luna
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En este segundo escenario, los estudiantes detectan carencias en cuanto a la manera de delimitar el parque. “Faltan bordes de colores o texturas”, resaltan quienes van a pasar a la ESO. “También sería bueno mejorar los accesos a aquellos sitios más elevados”, apostillan los jóvenes, quienes plantean la construcción de toboganes cerrados o columpios más inclusivos. Por contra, en la cara positiva, una fuente y muchas sombras de cara a verano convierten a este espacio en un pequeño pulmón dentro de Pamplona.

Plaza de la Cruz
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Siguiendo con la investigación, queda claro que el principal obstáculo en este rincón de ocio del Ensanche se centra en sus múltiples barreras a la hora de jugar. “Faltan rampas para niños con sillas de ruedas y el suelo es muy irregular”, apuntan los estudiantes en su informe. Dicen, además, que, a la hora de beber agua en la fuente, hay poca accesibilidad. Al igual que sucede con la altura del tobogán y de los columpios en general. “Hay mucha tranquilidad, el ambiente es sano y eso es muy bueno”, recalcan desde Calasanz- Escolapios.

Plaza de Toros
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La guinda de la investigación la colocan en el parque infantil junto a la Plaza de Toros. En el caso del área más cercana a su centro educativo, afirman que no existe vegetación, hierba o un sitio para refugiarse. “Hay árboles pero el suelo es duro y no invita a relajarse”, alegan. En cuanto a niños con necesidades, los estudiantes de sexto de Primaria remarcan que no hay señalética en braille y que la inclinación de algunos de sus elementos no tiene en cuenta el tránsito a sillas de ruedas o silletas. 

Analizadas las cuatro ubicaciones, los estudiantes, acompañados de sus profesores, han dado un paso más: escribir una carta al Ayuntamiento de Pamplona para que tenga en cuenta sus propuestas. “Nos reunimos hace algún tiempo con Urbanismo y nos dijeron que lo valorarían”, aseguran los docentes Julen Sanz Carrillos y Cristina Anaut. Recordar que, junto a ellos, han participado Erik Varela Gonzalez, Judith López Areta, Guillermo Pérez Franco, Irene Gómez Gómez y Miguel Ortiz de Elguea Casado.

De idéntica manera, también entidades como Unicef, colegio El Molino, Retina Navarra, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Ikaskide, asociación Navarra de Autismo y Aspace. “Nos ayudaron a orientarnos y ofrecernos contexto”, cuentan desde el colegio pamplonés.

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