Las cárceles que ha tenido Pamplona

La antigua cárcel, en la Cuesta de la Reina
AmpliarAmpliar
La antigua cárcel, en la Cuesta de la Reina
La antigua cárcel, en la Cuesta de la Reina

CerrarCerrar

Pedro del Guayo

Publicado el 24/05/2025 a las 05:00

En la ciudad de la Navarrería cabría destacar en la calle Curia, al final de ésta, junto a la catedral, la torre del Obispo. En ella se encerraban a los reos en espera de la condena. Y señalo bien al decir “en espera a la condena”, pues por aquella época no existía el concepto de prisión como hoy lo conocemos. No se trataba de un sitio donde eras encerrado durante un tiempo como pena por un delito, sino que se trataba de la antesala en la que se esperaba a que llegase el día de recibir el castigo.

Por parte del Burgo de San Cernin la torre de la Galea, sita junto a la iglesia principal del Burgo, cerca de la actual Plaza Consistorial, sería la encargada de realizar esa labor de “sala de espera” del recluso.

Para terminar, en la Población de San Nicolás se encontraba la torre de Maríadelgada, convertida en prisión en torno a 1294, más o menos a la salida de la actual calle de San Antón, de la que existen numerosos documentos de condenados que fueron encerrados en la misma hasta el día de cumplir la pena.

Con la unificación de los tres núcleos de población que formaban la vieja Pamplona en 1423, vemos desaparecer o cambiar esas antiguas cárceles y empezar a utilizarse, a mediados del siglo XV, el viejo castillo del rey francés Luis “el Hutín”. Fortaleza que se levantó en 1308 en la actual Plaza del Castillo, bautizando así el lugar hasta nuestros días.

Ya en el siglo XVI, en 1541, se construyó en la actual plaza de San Francisco, entre otras dependencias, la cárcel Real. El castillo del monarca galo desaparecerá con el paso de los años y los reos serán ubicados en este enorme caserón hoy desaparecido.

Fue a principios del siglo XX, encontrándose dicha prisión en un lamentable estado, con celdas enmohecidas y viejas como los recuerdos de todos los que por ellas pasaron, cuando se decidió otorgar a la ciudad de una nueva, limpia y moderna cárcel, que perdurará en el tiempo hasta inicios del siglo XXI, momento en el que será demolida y trasladada a las afueras de la ciudad. El ayuntamiento decidió construir este nuevo establecimiento penitenciario en la explanada de la Cuesta de la Reina. El proyecto fue obra del arquitecto municipal Julián Arteaga. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 14 de julio de 1900, por el entonces Ministro de Gracia y Justicia, el pamplonés don Javier Castejón y Elío, Marqués de Vadillo, previa bendición del obispo fray José López de Mendoza. Las obras terminaron en abril de 1907 y inaugurada en 1908.

La ciudadela, aparte de ser una construcción de carácter y uso militar, también se utilizó durante mucho tiempo como prisión de estado. Considerada una fortaleza de máxima seguridad.

Dentro de ella se recluyeron algunos presos de la Santa Inquisición, pero también de otras condiciones como nobles, intelectuales y gentes relacionadas con la política. Por allí pasaron a lo largo del siglo XVIII, por ejemplo, el duque de Medinaceli (quien murió allí), el marqués de Leganés, el conde de Requena o el conde de Floridablanca.

Curiosamente, también en este siglo XVIII la ciudadela se usó por los nobles locales para encerrar a sus hijos, cuando éstos se enamoraban de alguna plebeya o mujer poco recomendable. Evitando así matrimonios no deseados y otras cositas más delicadas. 

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora