Pamplona, a pie de calle
Lezkairu vuelve a tener una cafetería con obrador de cookies y bizcochos
Kristina, joven repostera de Pamplona, ha abierto Keiko Cake and Coffee en el local donde estaba Kutixi


Actualizado el 31/01/2025 a las 08:10
El barrio pamplonés de Lezkairu vuelve a disfrutar de cookies, bizcochos y cheesecakes artesanales. Kristina, una emprendedora de 24 años ha reabierto el local de tonos pasteles y amplios ventanales de la calle Mutilva número 22. Se llama Keiko Cake and Coffee. Ha tomado el relevo de Kutixi, la pastelería artesanal que creó otra repostera emprendedora, Elisa Gorrotxategi, en marzo de 2024. “Una amiga me contó que iba a cerrar y me puse en contacto con ella. Ha sido todo muy rápido. El negocio cumplía las características que necesitaba y estaba en sintonía con mi marca”, señala Kristina.
Con apenas 21 años, Kristina montó un obrador en Barañáin, Mi Dulce Mundo, especializado en tartas personalizadas por encargo y cookies. “Me pedían para bodas, comuniones. Y también suministraba a varias cafeterías”, comenta. A través de las redes sociales fue ganando en popularidad, hasta tal punto de llegar a verse sobrepasada con los pedidos. “Llevaba tiempo con la idea de montar una cafetería, así que al surgir esta oportunidad en Lezkairu no lo dudé”, apunta.
Keiko tiene una cocina obrador “muy bien equipado”, donde ahora trabajan ella y otras dos personas. “Lo que más éxito tienen son las cookies, que tenemos de distintas variedades. También tenemos cheesecakes, cinnamon rolls, bizcochos y algunas cosas saladas, como tostadas y pinchos. Además, tengo café de especialidad”, enumera Kristina. Está contenta con la acogida que ha tenido en el barrio. “Vienen muchas madres por las mañanas o las tardes a tomar algo. Es un barrio muy amable”, expresa.
Esta joven, nacida en Ucrania pero residente en Navarra desde hace más de una década, estudió el grado superior de Dirección de Cocina en la escuela de hostelería Ibaialde de Burlada. “Todavía me falta el proyecto, que no he podido hacer por falta de tiempo”, señala. Admite que es de esas personas que aprovechó la pandemia para explorar su lado más goloso. “Desde pequeña me gustaba cocinar en casa. Yo me encargaba de hacer las cosas de repostería cuando había algún evento familiar”, afirma.