Pamplona
Decenas de personas sin hogar se han visto obligadas a abandonar los invernaderos de Aranzadi en plena borrasca
Salieron corriendo el lunes por la mañana al ver llegar a la Policía Municipal; según el ayuntamiento, hace días se les informó de que tenían que abandonar este lugar para los trabajos de adaptación de la zona


Actualizado el 30/01/2025 a las 07:21
Se calcula que hasta 90 personas sin hogar, la mayoría jóvenes migrantes, dormían en los invernaderos de Aranzadi en Pamplona hasta que este lunes por la mañana se vieron obligados a marcharse tras el inicio de las obras y al ver llegar a la Policía Municipal.
Según explicaron ayer desde el ayuntamiento, días antes empleados de Servicios Sociales les empezaron a informar de que tenían que abandonar los invernaderos ante el inminente inicio de las obras para convertir Casa Soto en huertas ecológicas, centro de formación y divulgación.
Este lunes, fecha de inicio de los trabajos, la Policía Municipal se personó en la zona para proceder a su desalojo, pero encontraron el espacio vacío. Los trabajadores que este miércoles delimitaban el área con vallas y realizaban tareas de limpieza, confirmaron a este periódico que la mayoría de las personas sin hogar se marcharon al descubrir su presencia, aunque algunos regresaron a recuperar sus pertenencias. Este relato coincide con el de los propios afectados: “Nos asustamos al ver a la policía, empezamos a correr y dejamos todas nuestras cosas tiradas”. Muchos de ellos, ante las intensas lluvias y el frío, han tenido que refugiarse en casas abandonadas, bajeras ilegales, garajes, trasteros o en tiendas de campaña en un frontón cercano.
Fuentes policiales han sido claros: “Si se hubieran quedado, los habríamos desalojado”. Asimismo, explican que, desde hace tiempo, se venía advirtiendo a los ocupantes sobre la necesidad de abandonar los invernaderos. Y los jóvenes migrantes añadieron que desde Servicios Sociales les ofrecieron billetes de autobús para salir de la ciudad. Y que se sienten abandonados.


ABANDONADOS A SU SUERTE
Todo esto se produce en plena borrasca, agravando aún más la vulnerabilidad de estas personas sin recursos. “Son más de noventa y siguen siendo considerados ‘los nadie’. Sin derecho a nada”, lamentaba ayer la coordinadora de una de las entidades sociales que les proporciona la comida que consumen a lo largo de la semana y que se reparten en bolsas de plástico que contienen normalmente ocho piezas de bollería, uno o dos litros de leche, algo de queso y una lata de atún.
De hecho, el lunes se acercaron a esta entidad para abastecerse de comida 240 de estos jóvenes y no hubo para veinte de ellos.


Issan, uno de las personas afectadas tras el desalojo, se tuvo que refugiar el lunes por la mañana con otro hombre en su misma situación al abrigo de las paredes de un frontón próximo. Esta mañana de miércoles la tienda amanecía completamente calada. Entre lágrimas, a sus 44 años, admitía que no le quedan fuerzas para seguir. "¿A dónde vamos? en un año en Pamplona solo he estado una vez con la trabajadora social".

