"Leyre, acaba de explotar algo en casa"
Una periodista relata en primera persona lo ocurrido hace una semana en Noáin: su vivienda, en el 22-B de la calle Concejo de Zabalegui de la localidad, fue la que registró la primera deflagración


Publicado el 21/01/2025 a las 05:00
Una semana después seguimos esperando que alguien nos despierte con un: “Oye, ha sido una pesadilla”.
Fue el pasado lunes 13 de enero cuando a las 9 de la mañana llegaba a casa tras dos horas de entrenamiento. En la rampa del garaje había dos técnicos de una empresa de gas pero sin ningún tipo de preocupación subí a mi casa sin darle importancia. Pasan las horas y empieza a acentuarse un olor muy desagradable que no supe reconocer en mi casa, especialmente en el salón y una de las habitaciones de la planta alta. Ahora, tras lo ocurrido, sé qué era.
LOS OJOS SE ME VAN CERRANDO, ESTABA INHALANDO MUCHO GAS
Eran las 14.30 aproximadamente cuando siento que me estoy quedando dormida, por lo que enciendo la televisión para hacer tiempo hasta irme a la universidad. Son sobre las 15.00 cuando decido marcharme porque noto que los ojos se me van cerrando. Estaba inhalando un exceso de gas del que no era consciente (se estaba preparando mi muerte dulce). Me marcho y a los diez minutos recibo una llamada de mi madre preocupada en la que me pregunta dónde estoy, y a lo que respondo que me acabo de marchar. Sin casi acabar la frase me dice: “Leyre, acaba de explotar algo en casa. Me han llamado los vecinos. Menos mal que te has ido”. Pasados pocos minutos llega mi madre al domicilio e intenta abrir la puerta. Por la dilatación sufrida del calor no puede abrirla. Los vecinos le ayudan. Al conseguir abrirla dos centímetros un humo negro se cuela por la rendija, acto seguido se cierra por precaución. Es cuando acuden tanto el cuerpo de Bomberos de Pamplona como la Policía Foral y Municipal para ver qué ha ocurrido. Abren la puerta de mi casa y lo que era un salón blanco y gris con tonos rojos se había teñido de negro. No había salón. Algo que a simple vista parecía que no iba a ir a más, no acabó ahí.
Horas después, tanto los bomberos como los policías habían llegado a la conclusión de que ya no había peligro, y es cuando dan la orden de que los residentes cogiesen lo necesario para pasar la noche fuera, ya que no recomendaban pernoctar en dichas viviendas por el fuerte olor que aún existía. Al creer que no había peligro, los cuerpos de seguridad se marcharon. Creían que ya no había fuga, sin embargo, el tiempo demostró que sí la había. El gas seguía colándose en nuestras viviendas. No se había cortado. Los vecinos que se encontraban en la calle esperando entraron en sus viviendas sobre las 18.00 horas.
LA INTUICIÓN Y EL GRITO DE MI PADRE... Y LA GRAN EXPLOSIÓN
Nueve heridos, entre ellos dos graves. En un segundo cambió la vida de muchas familias. Mi familia fue una de las que salió a tiempo. Mi padre, por su trabajo, está continuamente expuesto a oler gases y supo detectar que algo no iba bien. Olía demasiado a gas. Fue tal su intuición y la psicosis que le entró, que su grito a mi madre y mi hermano no tuvo réplica. Tres segundos después, estalló el piso de arriba y nuestro salón se volvió a incendiar. Tres segundos pueden ser definitivos.


NUESTRAS CABEZAS ESTÁN LLENAS DE PREGUNTAS E INCERTIDUMBRES
Una semana después, uno de los heridos graves, mi vecino de 22 años, ha pasado por quirófano varias veces y acaba de salir de la UCI. Nuestras viviendas posiblemente tengan la estructura dañada. Por tanto, el informe de los técnicos decidirá cómo se va a tratar de solucionar, sin dejar de lado la posibilidad de que sean derrumbadas.
Mi familia y yo tenemos la inmensa suerte de tener otro alojamiento en el que residir pero, las familias que no, ¿cuánto tiempo van a estar de hotel en hotel? ¿Qué va a ocurrir con nuestras casas? ¿Se van a derribar y se van a volver a construir? ¿Los seguros se van a hacer cargo de todos los daños producidos? ¿Es conveniente que, además del abogado que incluya el seguro de la comunidad cada uno tenga uno propio? ¿De cuánto tiempo estamos hablando? ¿Meses e incluso de años? Nuestras cabezas están llenas de preguntas e incertidumbre que no sabemos cuándo se van a resolver.
Durante las primeras horas e incluso días nos preguntábamos quién era el responsable de haber dejado entrar a las viviendas cuando había peligro (supongo que las investigaciones depurarán la responsabilidad ya que hay heridos con secuelas de por vida), por qué no se había detectado el gas e incluso, cómo era posible que sin darse nadie cuenta se hubiese provocado semejante situación. Es algo inexplicable por el fuerte olor que se detectaba y con los supuestos medios de detección de gases que hay hoy en día. Buscamos saber qué va a ser de nuestras casas.
Miles de recuerdos y el esfuerzo de muchas familias se han desvanecido. No hemos conseguido recuperar nada pero, a pesar de ello, el 13 de enero celebraremos nuestro nuevo cumpleaños. Hemos vuelto a nacer.

