Cartas de los Lectores

¡Pamplona no se merece esto!

La nueva pérgola de la parada de taxis de la estación de tren de Pamplona
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Parada de taxis de la estación de tren de Pamplona
La nueva pérgola de la parada de taxis de la estación de tren de Pamplona

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Pilar Bustos González del Peral

Publicado el 17/01/2025 a las 05:00

Me disgusta tener que escribir esta carta porque uno ama tanto su tierra y sus gentes, que cuando uno se disgusta porque las cosas -¡con cierta importancia!- no funcionan, hacer una crítica de tu tierra, de tu Navarra, de tu Pamplona me sangra el alma, y de hecho hay muchas veces que no he mandado una crítica por no aceptar la realidad que veo que va deteriorando con mucha continuidad, una ciudad pequeña, con tanto primor, con tanta cultura y muchas veces y en muchas situaciones parece “tercermundista”. Me refiero y lo hago con sumo dolor a la poca calidad humana, estructural, de comodidad, de servicios mínimos, etc, una vez viaja uno a Madrid o vuelve de la capital a nuestra casa de Pamplona. Renfe mejoró, llevo veinte años yendo a Madrid habitualmente por ver mis nietos, por estar con mi hija, por coger “aire cultural” en la capital, y llevo unos últimos viajes que es todo una desidia, que no tiene otro adjetivo. Lo primero de todo que el tren llegaba lleno a rebosar, con estudiantes extranjeros y con maletas que eran baúles -comprensible-, más de 300 personas…Y el tren Alvia, en vez de atracar en el muelle uno, lo atracan en el muelle dos, con una temperatura a cero grados… Trescientas personas con maletones impresionantes. (¡háganse a la idea!) más de la mitad de los viajeros hicieron transbordo, colas ingentes en el ascensor, para pasar al andén que nos acerca a la puerta de salida, cuya verja que acerca a los viajeros a las plataformas, recién inauguradas, estaba cerrada…Todos haciendo un embudo en una sola puerta para acceder a la plaza de los taxis -que el último viaje que hice me calé de agua hasta la ropa interior-. Esta vez, vi gratamente la marquesina muy moderna que hace de techumbre para resguardarse de la lluvia, en este viaje no sirve de nada, puesto que no resguarda del frío. Llegamos a hacer la cola, de unas sesenta a ochenta personas, y solo había un taxi. Estuvimos en la fila unos tres cuartos de hora a cero grados, los taxis venían de uno en uno, a cuenta gotas… ¡No es de recibo, no es nivel de ningún progreso en una Pamplona moderna con dos universidades y con un nivel cultural propio del mismo! La gente protestando, pero nadie nos oye, solo nos desahogamos…A la media hora larga nos toca coger el taxi, y detrás todavía había unos quince viajeros sin taxi. Le preguntamos al taxista y nos dice: ¡No es que falten taxis, somos unos 300, pero de guardia son unos cincuenta, están repartidos por la ciudad, la gente no quiere trabajar! Y ese comentario me hizo temblar, y casi se me olvidó mi tensión, mi frío, las protestas de la gente y los extranjeros con la ilusión con la que venían a empezar el trimestre en la Universidad… Pamplona no se merece esto, ni los viajeros tanta miseria en tiempo modernos y de un mensaje de progreso del que estamos hartos de oír.

Pilar Bustos González del Peral

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