El Heraldo Real más sanferminero y osasunista se jubila

El pamplonés Fernando Astráin, heraldo de Sus Majestades durante 15 años, no olvida el cólico que sufrió en 2023 mientras subía por el Portal de Francia y que le llevó a urgencias

El Heraldo Real se dirige al cabo de guardia para pedirle que habra el Portal de Francia y puedan pasar Sus Majestades
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El Heraldo Real se dirige al cabo de guardia para pedirle que habra el Portal de Francia y puedan pasar Sus Majestades
El Heraldo Real se dirige al cabo de guardia para pedirle que habra el Portal de Francia y puedan pasar Sus Majestades

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Pedro Gómez

Publicado el 03/01/2025 a las 05:00

Fernando Astráin Abadía, pamplonés de 68 años, ha mantenido durante años un secreto que finalmente ha accedido a revelar. Desde 2009, cuando se acercaban las Navidades, viajaba a Oriente para unirse al séquito de Sus Majestades con una función muy importante, ser el Heraldo Real, el mensajero que encabeza la comitiva y anuncia la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar resolviendo los eventuales problemas que puedan encontrarse en el camino. Así ocurre en Pamplona, cuando en torno a las cinco de la tarde, los Reyes Magos llegan al Portal de Francia y se encuentran los accesos cerrados. En medio del alboroto y la alegría de los niños surgen las caras de preocupación. El cabo de guardia se niega a bajar el puente levadizo. “Ya es muy tarde”, dice inflexible.

Elegantemente vestido, el Heraldo alza la mirada: “Mis señores traen una importante misión que han de cumplirla esta noche. No pueden, en ningún caso, aguardar a mañana. Hemos venido a la ciudad de Pamplona a traer la alegría y la paz, la ilusión y la felicidad a todos los niños y niñas, que han escrito miles de cartas a mis señores pidiéndoles juguetes, regalos y otras mercedes. Por eso imploro que abran las puertas”. Unas persuasivas palabras que logran convencer al cabo de guardia, que ordena activar el medieval mecanismo.

Las dromedarias pisan los viejos tablones del puente levadizo y encaran el Carmen. “Para mí esta calle es la más emblemática del momento cumbre; la más acogedora y a su vez entrañable. En ella se vive una explosión de alegría; caen confetis y serpentinas de los balcones; las caras de ilusión se encienden tanto de niños como de mayores; resuenan los nombres de sus Majestades...”, lo vive al recordarlo.

Este año será distinto. Hace unos meses que tomó la decisión de retirarse y vivir unas Navidades más tranquilas, “cercano al Belén, al árbol y a la mesa en cenas y comidas en casa y en familia”. Fernando Astráin explica que el Heraldo es “un ser humano que empatiza y disfruta de lo que observa aunque participe de la magia de los Reyes”. Tan humano que el 5 de enero de 2023, en plena comitiva real, sufrió un cólico nefrítico. “Al llegar a la Casa Consistorial ya no podía más. La secretaria del alcalde llamó a un taxi y me fui directo a urgencias. Con analgésico en vena me fui recuperando”, recuerda.

Fernando Astráin Abadía, en el Portal de Francia de Pamplona que tan buenos recuerdos le trae
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Fernando Astráin Abadía, en el Portal de Francia de Pamplona que tan buenos recuerdos le traeJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Fernando Astráin Abadía, en el Portal de Francia de Pamplona que tan buenos recuerdos le trae

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Fernando Astráin, ha sido desde pequeño amante y defensor de las tradiciones pamplonesas. Socio de Osasuna desde muy pequeño, entró en la Asociación de la Cabalgata de Pamplona cuando se constituyó en 1996. “Me impliqué en su momento únicamente como socio y no fue hasta 2007 cuando quise disfrutar de la cabalgata no como espectador sino como participante. Me apunté y me asignaron un puesto de juguetero. Me lo pasé genial. Iba en la carroza de los juguetes tirada por un garboso bisonte”, rememora.

Por este motivo, al año siguiente, volvió a presentarse como voluntario. El mismo 4 de enero recibió la llamada de un portavoz del rey Melchor, llamado Fernando Lizaur, que necesitaba reunirse de forma urgente con él. “Así lo hice y para mi gran sorpresa me planteó una misión nunca imaginable”, confiesa. No puede dar más detalles, pero en la cabalgata de aquel año muchas personas vieron un cierto parecido entre el Rey Melchor y Fernando. “Quizás sea por mi pelo blanco”, sugiere.

Recuerda con mucho detalle aquel día, a pesar de que el tiempo no acompañó. “En el escritorio de casa tengo una foto de la visita a la Casa de Misericordia (Meca), con los reyes arrodillados adorando al Niño Jesús. Es un momento cumbre en el que los ojos se enturbian y la respiración hay que contenerla”, expresa.

Al año siguiente, en las Navidades de 2008-2009, los emisarios reales le hicieron una propuesta que no podía rechazar, ser Heraldo Real. “El Heraldo es un miembro de lo más distinguido de la comitiva real. Siempre ha de tener buen feeling con sus Majestades, sobre todo admiración y sentimiento”, expone Fernando. El cargo también le ha servido para conocer pequeñas historias de niños y niñas.

“Recuerdo que un año, en la recepción a Sus Majestades en el ayuntamiento, coincidí con el hijo de la alcaldesa Yolanda Barcina. Le pregunté qué había pedido y me dijo que una base espacial, pero que se habían agotado en las tiendas de Pamplona. Cabizbajo y triste, el mocete me dijo que le habían dicho que en Logroño quedaban, así que le dije: ahora mismo hablo con los emisarios para que vayan a Logroño”. Tenía sus dudas pero le dije la Navidad es impredecible, confía siempre en ella. Al tiempo coincidí con la alcaldesa y le pregunté si su hijo vio cumplido su sueño. Me contestó que sí”.

En estos 15 años también ha podido mantener confidencias con Melchor, Gaspar y Baltasar y contarles algunos detalles de su vida en Pamplona. “Con 15 años empecé a trabaja en una entidad nacional aseguradora, MGS Seguros, y allí he estado hasta mi jubilación”, cuenta. Además, a los trece años su padre, Carlos Astráin Erviti, le hizo socio de Osasuna. “Sigo siendo socio. Tengo el carné número 76. Nuestro padre era un gran osasunista, acudía al campo del San Juan”, relata. Sigue siendo miembro desde su adolescencia de “la peña Aldapa, la que está en la Avda. de Jarauta”, bromea.

Su otra pasión es la música. Tiene a gala ser sobrino-bisnieto de Miguel Astráin Remón, el del Vals. “Cuando era niño estudié en una escolanía que abastecía de monaguillos a las parroquias de Pamplona y al coro de infantes cantores para la catedral. Ahí comenzó mi afición por la música”, señala. Actualmente forma parte de dos coros. “Hace ocho años quería estudiar piano pero no había plazas en la escuela y me sugirieron conocer al distinguido instrumento musical llamado oboe”. Además, toca en la Banda de Música de la Hermandad de la Pasión de Pamplona.

Fernando es una persona agradecida y siempre tiene un cariño muy especial para la Asociación de la Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona, “no solo por la confianza que depositaron en mí sino también de admiración por el laborioso trabajo que desarrollan durante todo un año para que la tarde-noche del día 5 de enero sea el mejor regalo de Navidad que ofrecer la ciudad”. 

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