Obras en Pamplona
Triangular de maquinaria en Iturrama
Una amalgama de ruido, desorden y olor a brea se apodera de una de las arterias de esta zona de la ciudad. Serafín Olave y San Juan Bosco se suman al asfaltado de Abejeras
Actualizado el 10/12/2024 a las 14:11
No es que lo digan, es que lo experimentan. Se refieren que la posibilidad de que un ciudadano se detenga un minuto frente a un escaparate se convierte en algo prácticamente imposible cuando el ruido de las obras y el olor a brea de una remodelación que implica asfaltado son la tónica dominante.
Es lo que está pasando en la calle Abejeras, que, unida a las obras de las calles San Juan Bosco y Serafín Olave, multiplican la problemática que ya de por sí 'regala' cualquier construcción en la vía pública.
Comercios que ven menguadas sus ventas, vecinos que no comparten tener que dar un rodeo para cruzar, suciedad, ruido y, como suele ser habitual, cierto caos alrededor de lo que se puede y lo que no se permite hacer.
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Con prácticamente toda la calzada 'levantada', la circulación de coche y villavesa ha quedado anulada por completo. Una necesidad que trae una clara consecuencia: que muchos se quejen por no saber dónde parar o cómo llevar una compra de peso hasta el maletero.
"Muchos de nuestros clientes proceden de pueblos y el hecho de que no puedan acercarse hasta la tienda nos afecta", explican desde Tintorería Laura, donde también aseguran que han notado un descenso en el número de prendas que, en otras circunstancias, recibirían en estas fechas.


Restricciones de aparcamiento
En Abejeras: Prohibido aparcar desde el domingo 8 de diciembre a las 22 horas
En Serafín Olave y San Juan Bosco: Prohibido aparcar durante los días de obra
Bolsa de estacionamiento de calle Padre Barace y centro Santísimo Sacramento: Prohibido aparcar
**Merece la pena recordar que ya se ha habilitado un aparcamiento provisional para residentes la parcela junto a la Casa de Misericordia. La entrada y salida se realizará por la calle Esquíroz.
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Hábitos trastocados. Como el de tomarse un café tranquilas. "Somos vecinas de Abejeras de toda la vida pero estos días hemos cambiado la rutina y ya no nos quedamos a tomar café después del paseo, hay demasiado ruido", explican María de los Ángeles Gallardo, Jimena Otero, Lourdes Lázaro y Eugenia Fueyo.
Opinión que este martes por la mañana trata de revertir Fabiola Muñoz, responsable de la cafetería/panadería El Molino. "Parece que quejarse es deporte nacional. ¿No será mejor que nos arreglen las calles? Si aquí nunca pasa nada, por dos días no nos va a pasar nada", comentaba con una sonrisa desde su puesto de trabajo.
A su manera de ver, si se siguen las recomendaciones de los operarios, como puede ser cruzar por las pasarelas habilitadas para la ocasión, las quejas sobre manchas de brea desaparecerían. "Algunas clientas ya me dicen, mira cómo se me han puesto los zapatos... ¡pero es que han cruzado mal la calle!", valora Fabiola.


VILLAVESAS
L1, L2, L23 y las nocturnas N1, N12 y N15 se verán afectadas del 9 al 17-18 de diciembre.
Se anularán las siguientes paradas:
Calle Serafín Olave con Abejeras (L2 y N1)
Calle Abejeras, altura del centro escolar Santa Catalina (L1, L2, L23, N1, N12 y N15)
** Para información sobre desvíos y paradas alternativas, visitar www.infotuc.es.


Problemas que sí afectan a quienes llevan a sus hijos al colegio, tanto en Santísimo Sacramento como en Santa Catalina Labouré. "Es un poco caos porque estaba acostumbrada a dejarlos en la entrada, parando un momento delante de la puerta, y ahora tengo que aparcar donde puedo, que no es fácil, para acompañarlos", compartía Inmaculada Pons.
Escolares subiendo por escaleras y ascensor urbano desde la calle Río Ega. "Estos días no hay más que pitidos de coches", reía Martina Blasco, madre de tres menores, dos chicas y un chico.
BASURAS
Otra de las afecciones es la reubicación de los contenedores. En concreto, en la calle Abajeras se han agrupado en cuatro puntos hasta que vuelvan a sus posiciones originales el próximo 16 de diciembre.
En cuanto a las calles Serafín Olave y San Juan Bosco se mantienen donde estaban con una salvedad: se suben a las aceras después de la recogida matutina.
Obras que avanzan y a las que apenas les quedan unos días pero que generan molestias entre quienes viven en este sector del barrio de Iturrama, especialmente en pisos bajos; y a quienes no les queda otra que pasar 8 horas de jornada laboral junto a estas máquinas de asfaltado. "Mi amiga Juana vive en el cuarto piso y no tiene nada que ver con el ruido que oigo yo en el salón", afirmaba Carmen Arrondo.
"Para hacer la compra no hay problema, entre que estás centrado en lo que compras y la música del hilo musical, te olvidas", determina Israel Luque saliendo del supermercado Eroski. Un pelín más de paciencia y a esperar que el resultado guste.

