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Quién fue Espoz y Mina y por qué tiene una calle en Pamplona

Francisco Espoz y Mina fue un guerrillero navarro que lideró la resistencia contra los franceses 

Francisco Espoz y Mina por Por José Vallespín y Aibar (1858)
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Francisco Espoz y Mina por  José Vallespín y Aibar (1858)
Francisco Espoz y Mina por Por José Vallespín y Aibar (1858)

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Diario de Navarra

Publicado el 13/09/2024 a las 05:00

Entre la plaza del Castillo y la calle Duque de Ahumada se extiende la calle Espoz y Mina. Francisco Antonio Espoz y Mina nació en Idocin, un pequeño pueblo de Navarra, en 1781. De origen humilde, quedó huérfano de padre a los 14 años y ayudaba a su familia vendiendo productos agrícolas en Pamplona, concretamente en la Plaza de la Fruta, lo que hoy es la Plaza Consistorial. Esta juventud marcada por el trabajo duro y las privaciones fue el caldo de cultivo para la tenacidad que mostraría en su vida militar. La ocupación francesa en 1808 fue el detonante para que Espoz comenzara su participación activa en la resistencia. Se alistó en el batallón de Doyle en la ciudadela de Jaca, pero tras la rendición de esta, se unió al Corso Terrestre, una guerrilla liderada por su pariente, Xavier Mina.

Con la captura de Xavier Mina en 1810, Espoz asumió el liderazgo de la guerrilla, y pronto su nombre se hizo legendario en la lucha contra los franceses. Bajo su mando, la guerrilla navarra no solo resistió, sino que se convirtió en un dolor de cabeza constante para las tropas de ocupación. Su conocimiento del terreno, así como su habilidad para organizar emboscadas y golpes rápidos, le ganaron una gran reputación. Durante estos años, Espoz y Mina se ganó la lealtad de sus hombres y el respeto, incluso, de sus enemigos, logrando convertirse en una de las figuras claves de la resistencia navarra.

Sin embargo, el final de la Guerra de la Independencia no trajo consigo la paz que Espoz y Mina esperaba. A pesar de haber luchado con valor por la restauración del trono español, el regreso de Fernando VII fue un desengaño. El monarca, conocido por sus políticas absolutistas, despreciaba a los liberales como Espoz. Este desdén por parte del rey le llevó a abrazar la causa liberal, sumándose a las filas que defendían una España más abierta y moderna, lo que eventualmente le costó el exilio.

En su exilio, Espoz y Mina continuó con su compromiso por las ideas liberales, participando en la Guerra Realista y más tarde en las campañas contra los carlistas. Fue una figura infatigable, luchando no solo por la libertad de su tierra, sino también por un cambio político que modernizara España. Sin embargo, sus esfuerzos chocaron con el fuerte conservadurismo de la época, lo que le llevó a vivir los últimos años de su vida fuera de su patria, muriendo en 1836.

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