Callejero
Quién fue Fernando Remacha y por qué tiene calles en Pamplona y Tudela
El compositor tudelano fue una de las figuras más destacadas de la música española del siglo XX


Publicado el 12/09/2024 a las 05:00
Fernando Remacha, nacido en Tudela el 15 de diciembre de 1898, es considerado uno de los compositores más destacados y, a la vez, más olvidados de Navarra en el siglo XX. Estudió violín en Pamplona bajo la tutela de Felipe Aramendía, y en Madrid con José del Hierro, donde también aprendió composición de la mano de Conrado del Campo. Su carrera comenzó a despegar en los años 20, cuando obtuvo el Premio Roma en 1923, tras haber compuesto obras como el ballet La Maja Vestida (1919) y el poema sinfónico Alba (1922). Estas composiciones tempranas ya mostraban su gran talento, consolidándolo como una promesa en el panorama musical español.
Sin embargo, su vida no estuvo exenta de dificultades. En 1928, tras regresar a Madrid, Fernando Remacha se unió como violista a la Orquesta Sinfónica de Arbós y colaboró con directores de cine como Luis Buñuel y Sáenz de Heredia, componiendo música para varias películas. A pesar de su éxito, la llegada de la Guerra Civil supuso un duro golpe para su carrera. Miembro del Grupo de Madrid o Grupo del 31, una comunidad de artistas de la República, la guerra dispersó a sus integrantes. Remacha optó por exiliarse a Tudela, donde trabajó en la ferretería de su familia, apartándose temporalmente del mundo artístico.
Uno de los hitos más importantes en la vida de Fernando Remacha fue su papel en la fundación del Conservatorio de Pamplona en 1957. Desde ese momento, se dedicó plenamente a la enseñanza y al impulso de la música en Navarra, ayudando a formar a varias generaciones de músicos. A pesar de las interrupciones en su carrera debido a los conflictos políticos, su contribución al ámbito musical fue constante. En reconocimiento a su obra, fue galardonado con el Premio Nacional de Música en tres ocasiones: en 1932, 1938 y finalmente en 1980.
Aunque su figura fue silenciada durante mucho tiempo, la música de Fernando Remacha ha perdurado gracias a su calidad y a su compromiso con la tradición musical española. Su influencia se extiende más allá de Navarra, y hoy en día, su legado es celebrado no solo en su tierra natal, sino también a nivel nacional. A su muerte, el 21 de febrero de 1984 en Pamplona, Remacha dejó una profunda huella en la cultura musical de Navarra, siendo uno de los principales referentes de la música contemporánea en España.
Tiene calles en Pamplona, Tudela (donde también da nombre al Conservatorio) y Valtierra.