Patrimonio
Marqués de Rozalejo, palacio con "poderío", edificio de viviendas, gaztetxe y memoria
El palacio ha vivido una azarosa vida desde su construcción en 1743 hasta llegar a convertirse en el futuro Instituto de la Memoria


Publicado el 30/08/2024 a las 05:00
La historia del palacio del Marqués de Rozalejo está vinculada en sus orígenes a la figura del militar vizcaíno Luis de Guendica y Mendieta (Ibarrangelu, 1684 - San Sebastián/Donostia, 1759). Se alistó en el ejército con solo 16 años y encadenó una intensa vida militar que le llevó a hacer fortuna en América. Según explicaba el historiador Juan José Martinena en un artículo de 2019, el general vizcaíno tuvo que comprar varias propiedades entre 1736 y 1738 para poder encargar la construcción del palacio de la Navarrería.
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Nunca vivió en él. Casado con la pamplonesa María Ignacia Aldunate y Martínez de Ujué, la propiedad del edificio pasó a sus tres hijos. Solo el tercero habitó el señorial palacio barroco entre 1780 y 1801, cuando falleció. La propiedad pasó a uno de sus sobrinos hasta que en 1808, con la invasión napoleónica, recayó en Policarpo Daoiz y Sala, marqués de Rozalejo, que ha dado nombre al inmueble.
En el siglo XIX, tal y como explicó este jueves 29 de agosto el arquitecto Fernando Tabuenca, el palacio se convirtió en un edificio de viviendas en alquiler, lo que modificó su estructura interna. Eran tiempos de carestía de viviendas en Pamplona, encerrada en sus murallas. Las dos ventanas que flanquean la puerta principal se convirtieron en sendas tiendas.
Con el paso de los años, el edificio cayó en desuso y fue el desalojo del gaztetxe del Euskal Jai lo que propició una primera okupación del inmueble en 2007. Tras su desalojo, volvió a ser tomado en 2017 y se instaló allí el así llamado gaztetxe Maravillas. Tres desalojos y otras tres okupaciones hasta la detención y juicio -con absolución de todos los investigados- de 22 jóvenes. En 2025 se convertirá en el Instituto Navarro de la Memoria.