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Quién fue el conde Oliveto y por qué tiene una avenida en Pamplona

Este militar renacentista combatió en guerras en Italia y es el inventor de la mina terrestre para derribar murallas

El conde Oliveto, en un grabado del siglo XVIII
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El conde Oliveto, en un grabado del siglo XVIII
El conde Oliveto, en un grabado del siglo XVIII

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Diario de Navarra

Publicado el 27/08/2024 a las 05:00

Entre la avenida de Baja Navarra, que termina en la plaza Príncipe de Viana, y la plaza de la Paz, hay una avenida que lleva el nombre de un militar renacentista: el Conde de Oliveto.

Pedro Navarro, más conocido como el Conde de Oliveto, fue un militar navarro y un ingenioso inventor que vivió entre 1460 y 1528. Aunque su lugar de nacimiento es objeto de debate —Garde, Urzainqui o Ituren se disputan el honor—, lo que es indiscutible es su legado en la historia militar. Sirviendo bajo las órdenes de Fernando el Católico, Navarro se destacó en las campañas de Nápoles y el norte de África, donde introdujo su más famosa invención: la mina de pólvora terrestre, un dispositivo que cambió la forma en que se libraban los asedios al derribar murallas con eficacia devastadora.

A pesar de sus logros al servicio de la Corona española, la vida del Conde de Oliveto dio un giro inesperado tras ser capturado en combate. Fernando el Católico, influenciado por intrigas cortesanas, se negó a pagar el rescate de 20.000 escudos de oro para liberarlo. Fue entonces cuando Francisco I de Francia, rival de España, intervino y pagó la suma necesaria, ganándose la lealtad de Navarro. A partir de ese momento, el Conde de Oliveto luchó bajo el estandarte francés y se convirtió en corsario con base en Marsella, lo que le dio una reputación temible en el Mediterráneo.

La carrera de Pedro Navarro terminó en 1528, cuando murió en Nápoles. Su vida fue una mezcla de brillantez militar, traiciones políticas y aventuras en alta mar, y su legado sigue vivo en la historia de Navarra. Es uno de los personajes más fascinantes de su tiempo, no solo por su invento, sino también por su capacidad de adaptarse y sobrevivir en un mundo de constantes cambios.

Este ilustre navarro tiene una avenida en Pamplona, entre la plaza de Merindades y la de la Paz, donde están la antigua estación de autobuses y la Seguridad Social.

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