Historia
El Fuerte de San Cristóbal estaba pensado para 1.100 soldados
Nunca se utilizó para defender Pamplona. Fue una cárcel civil y militar, depósito de municiones y sanatorio penitenciario


Actualizado el 21/07/2024 a las 11:53
El Fuerte de San Cristóbal, conocido oficialmente como Fuerte de Alfonso XII, fue construido tras la última guerra carlista (1872-1876) debido a la demostración de que Pamplona era muy vulnerable a la artillería situada en el monte Ezkaba. Los trabajos de construcción comenzaron en 1878 bajo la dirección del comandante de ingenieros José de Luna y Orfila, y se prolongaron hasta 1919. El diseño octogonal del fuerte, una innovación para la época, le valió a De Luna un ascenso por parte del rey Alfonso XII.
La fortificación está compuesta por tres edificios principales: uno central, el más grande y conocido, y dos laterales ubicados al este y al oeste. Fue concebida para albergar a 1.100 soldados, quienes en caso de guerra podrían subsistir durante cuatro meses sin ayuda externa. Esto era posible gracias a la compra de un manantial en Berriozar y a depósitos de agua con capacidad de 315 millones de litros, complementados con agua de lluvia. En su interior hay una panadería para abastecer a los militares que podían quedar sitiados.
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El fuerte fue diseñado con una serie de defensas que incluían fosos exteriores y fusiles en las murallas, lo que hacía casi imposible un ataque terrestre. Sin embargo, la rápida evolución de la tecnología militar, debido a la aparición de cañones de acero con ánima rayada y proyectiles ojivales que duplicaban el alcance y la capacidad de penetración en los muros, volviendo obsoletas este tipo de estructuras. Cuando se terminó, en 1919, el uso de la aviación durante la I Guerra Mundial ya dejaba ver que este tipo de fortificaciones no iban a ser útiles. A esto se sumaba el enorme coste de dotar a la fortaleza de los cañones necesarios. El Fuerte de San Cristóbal nunca llegó a ser utilizado con fines defensivos.
La fortificación está rodeada por un foso diseñado para impedir ataques de infantería. Con una superficie total de 615,000 metros cuadrados, de los cuales 180,000 metros cuadrados corresponden a la estructura de la fortaleza, el fuerte no fue excavado en el monte (aunque se dinamitaron algunas zonas), sino que está cubierto por dos metros de tierra.
Aunque actualmente el fuerte es propiedad del Ministerio de Defensa, en 1934 pasó a depender del Ministerio de Justicia de la Segunda República y fue utilizado como prisión tras la revolución minera de Asturias. Durante la Guerra Civil Española y hasta 1945, el fuerte se utilizó como cárcel política. En 1938, se produjo una de las fugas más masivas de la historia, con 795 presos escapando, de los cuales 211 murieron. Posteriormente, el fuerte sirvió como sanatorio penitenciario.
En 1941, el fuerte se convirtió en hospital penitenciario, donde murieron 203 presos, la mayoría por enfermedades respiratorias como la tuberculosis. En 1945, perdió su condición de cárcel y se convirtió en depósito de municiones hasta su abandono en 1987. En 2001, el fuerte fue declarado Bien de Interés Cultural. Hoy, el Ministerio de Defensa de España mantiene la propiedad de las instalaciones.
El pasado junio, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres Pérez, anunció que el Gobierno de España y el Gobierno de Navarra van a firmar un convenio para "posibilitar el uso del fuerte de San Cristóbal como lugar de memoria",