Ola de calor
Una jornada laboral castigada por el sol en Pamplona
La primera ola de calor del verano convirtió este jueves a las altas temperaturas en protagonistas de la jornada. Refugiarse en la sombra, usar crema y beber agua son las principales recomendaciones para aquellos que trabajan a pie de calle


Actualizado el 18/07/2024 a las 23:39
Aunque se han hecho de rogar, las altas temperaturas llegaron este jueves a la Comunidad foral dejando a su paso una estampa de abanicos, botellas de agua, terrazas a la sombra y crema de sol. Con temperaturas máximas que alcanzaron los 40,6 grados en las Bardenas (Loma Negra), los 36,4 en Pamplona y 38,4 en Tudela, la primera ola de calor del verano supuso para los navarros un día de piscina, refugiarse bajo el aire acondicionado de áreas comerciales, o simplemente quedarse en casa. Lamentablemente, para muchos ninguna de estas opciones fue compatible con las obligaciones laborales, que les hacen estar trabajando incluso en los días más calurosos del año.
Resguardado del sol en una pequeña sombra a la altura de la calle Cuesta de la Reina, Daniel Fernández limpiaba el suelo. Escoba en mano, se secaba el sudor de la frente. “Combatir el calor es difícil. Trato de pasar menos tiempo al sol y beber agua pero al final estás expuesto todo el día”, se lamentaba. Evitar las horas de más calor como el mediodía es una de las principales recomendaciones, aunque en la mayoría de los casos es inevitable con los turnos de trabajo. “A la mañana se está bien, el problema es cuando empieza a pegar más fuerte el sol y justo tienes que hacer una zona en la que no hay ni un árbol para resguardarte”, explicó el trabajador.
Como él, Aránzazu buscaba también la sombra para continuar revisando vehículos mal estacionados en la calle Monasterio de Irache. “Ya ves, con gafas de sol y mucha crema, no queda otra”, aseguraba entre risas la operaria. Para ella, el calor se ha notado desde principios de verano. “No es el primer día que sufrimos las altas temperaturas”, aseguró. “Echarse crema y beber mucha agua es lo esencial. En mi caso, hoy trabajo de turno partido así que de 2 a 4 no estoy en la calle y eso que me evito”, contaba entre risas la vigilante de la zona azul. Al igual que ella, Mercy Mendonza cubría su puesto en Iturrama, concretamente en la calle Serafín Olave. “Ir por la sombra es lo más básico. Pero no está de más llevar gorra y echarse mucha crema”, resumía Mendoza.
En el barrio de la Rochapea, a la altura de los corralillos, Luis Carlos Riofrio, cambiaba y reparaba baldosas del suelo acompañado de dos trabajadores más. A pleno sol y cubierto con sudadera y pantalón largo, al verlo no daba la sensación de que realmente hicieran 35 grados.“Siempre hacemos más o menos tres pausas. Además de la del almuerzo y la comida, aprovechamos para refrescarnos e hidratarnos. Que aquí pega el sol y mucho”, aseguraba entre risas. “Aquí estamos hasta las 15.30 así que tampoco podemos estar parando mucho rato, solo lo necesario”, recordaron.
Hay quienes debido a su trabajo, tienen que hacer también esfuerzos físicos, como es el caso de Francisco Vargas, repartidor. Ataviado con gorro, gafas y casco, recorría el paseo Sarasate en bicicleta. “Intento ir por la sombra como hacemos todos pero sigue siendo duro. Si puedo ir más despacio lo hago aunque normalmente no es el caso”, bromeaba Vargas. Acompañado de su bicicleta también iba Manuel Venegas, que resumía en una frase el mejor método para afrontar el calor. “Usar crema. No hay otra forma porque en la calle vamos a tener que estar haga frío o calor”, sentenciaba Venegas, también repartidor.