Juanito Echepare, un republicano pamplonés que "inventó" el chupinazo en 1931
El chupinazo, tal y como lo conocemos hoy, se inicia en 1941. Pero 10 años antes, un pamplonés alumbró la idea de dar cierto empaque al inicio de las fiestas. Antes de lanzarse desde el Ayuntamiento de Pamplona, la fiesta comenzaba en la plaza del Castillo


Publicado el 05/07/2024 a las 19:00
Si hay un momento de exaltación de las pasiones, de alegría desbordada y de amistad hiperbólica, de eclosión festiva, de instante único para perderse en el tumulto y abrazar la locura... Ese es el chupinazo. A las 12 horas de este 6 de julio, los dantzaris de Duguna oficiarán el inicio de nueve días de fiesta -con dos fines de semana en blanco y rojo-, que pondrán un año más a Pamplona patas arriba en un extraño cóctel de tradiciones, toros y, por supuesto, juerga intensiva. Con Joseba Asiron (EH Bildu) ha vuelto la elección del lanzador o lanzadora por votación popular entre la ciudadanía pamplonesa.
Pero vayamos al inicio. El chupinazo, tal y como lo conocemos hoy, tiene una vida corta. Si las primeras constancias documentales de celebraciones en honor a San Fermín -copatrono de Navarra con San Francisco Javier- se remontan al siglo XII; el inicio de las fiestas, con ese cohete inaugural lanzado desde el balcón del ayuntamiento se inició en 1941, hace 83 años. Recorremos con el periodista Juan Echenique Huarte (Pamplona, 1966), autor de tres libros sobre los Secretos de Pamplona, la historia de un momento repleto de nombres propios. Pero uno que destaca por encima del resto: Juanito Echepare Aramendía.


PIROTECNIA OROQUIETA
“El chupinazo, empieza originalmente a principios del siglo XX. Es una pirotecnia, Oroquieta, la que de manera absolutamente informal, sin ningún tipo de convocatoria, sin ser un acto oficial, tira unos cohetes desde la plaza del Castillo cuando llega el día 6 de julio a las 12 del mediodía”, resume Echenique. Manuel Oroquieta (1855) era un carpintero que cerró su taller en Pamplona en hacia 1885 para iniciarse en el mundo de la pirotecnia. A él le debemos el toro de fuego.
Hay que viajar hasta 1931, el año de la II República Española. Y es entonces cuando emerge la figura de Juanito Echepare (también aparece con la grafía en euskera, Etxepare) Aramendía (Burlada 1880-1936), un “republicano hasta la médula”, como lo describe Echenique. “Tenía un estanco en la calle Mayor de Pamplona. Aquel año de 1931 pidió autorización al Ayuntamiento de Pamplona para que le dejasen lanzar el cohete desde la plaza del Castillo. Y se la concedieron”, continúa Echenique. Ese primer cohete con un protagonista se produjo en el año de la república.
Echepare era un personaje novelesco. Nacido en Burlada, recorrió Francia y América en su juventud y participó en la asonada republicana de Jaca y Cuatro Vientos de finales de 1930. Pasó, como consecuencia de su participación en la intentona, un tiempo en la cárcel, donde llegó a trabar amistad con Niceto Alcalá-Zamora, a la postre, presidente de la República Española entre 1931 y 1936.


“Llega 1932 y Echepare repite el lanzamiento del cohete desde la plaza del Castillo. Volvió en los años siguientes hasta 1936. Si ves fotos de la época, ya se ve cómo cada año iba más gente. Y el acto empezó a coger cierto atractivo. En 1936 se da la curiosísima circunstancia de que la persona que tira el chupinazo, desaparece una semanas después. El 18 de julio comenzó la guerra civil. Echepare desaparece. Es de suponer que lo asesinan. Todavía hoy no se sabe dónde está su cuerpo. La persona que tira el chupinazo en el año 36, semanas después, muere. Por ser republicano, evidentemente”, continúa Echenique.


Echepare tuvo una final triste, pero una feliz idea. “En 1939, con el fin de la guerra civil, un periodista, José María Pérez Salazar, y un concejal, Joaquín Ilundáin, retomaron la idea de Echepare”, cuenta Echenique. En 1941, por vez primera, el cohete se traslada al balcón consistorial, también con Ilundáin de protagonista. En los años siguientes el honor de lanzar el cohete se traslada al presidente de la comisión de fiestas. Hasta que en 1964, Manuel Fraga, ministro de Información en la dictadura de Franco, lanzó el cohete. Con la democracia, el alcalde Balduz (PSOE), establece el orden rotatorio entre las fuerzas del ayuntamiento. En 2000, 2001 y 2010, se invitó a distintas personalidades, y en 2016, Asiron instaura la elección por votación popular, que se retoma en este 2024.