Enfermos y voluntarios de la Hospitalidad Navarra, al Santuario de Lourdes a por salud de cuerpo y alma
Cincuenta enfermos y un centenar de voluntarios de la Hospitalidad Navarra de Lourdes han realizado la 70ª peregrinación al lugar de las apariciones


Publicado el 15/06/2024 a las 05:00
“Los voluntarios recibimos más de lo que damos”. Cinco autobuses con 160 personas se desplazaron del 8 al 10 de junio al santuario de Lourdes con la 70ª peregrinación organizada por la Hospitalidad Navarra de Lourdes. Allí han rezado ante la Virgen en la Gruta de las Apariciones, han recibido la unción de enfermos, han participado en las procesiones y han tenido ratos de ocio, tiempo libre y tertulia. El arzobispo Florencio Roselló les ha acompañado.
“Lourdes es un lugar de misericordia. En este rincón de los Pirineos franceses se respira fe, piedad, confianza en Dios y alegría a pesar de la enfermedad y el sufrimiento. Y es un lugar de curación y milagros. Es impresionante ver a tantas familias de distinta raza y condición recorrer los lugares donde la Inmaculada se le apareció a una sencilla pastora hace 166 años”, resume una de las voluntarias de la Hospitalidad. En la peregrinación navarra había 49 enfermos que han estado en todo momento atendidos por un centenar de voluntarios. Catorce personas eran dependientes totales que necesitaban dos personas para levantarse, asearse, vestirse o comer. Entre los voluntarios había personas veteranas, con experiencia de años anteriores, y un buen grupo de universitarios, muchos de la rama sanitaria, futuros médicos y enfermeras.
“Es un voluntariado muy reconfortante, porque ves las miradas y las palabras de agradecimiento, esas sonrisas. Recibes más de lo que das”, coinciden dos voluntarias. Los enfermos se alojan en el Accueil Notre-Dame, una residencia-hospital a pocos metros de la explanada de la basílica. “Allí llegamos el sábado a las cuatro. Los voluntarios se encargan de acomodar a los residentes en sus habitaciones y llevar las maletas. Tras la cena tempranera fuimos a la procesión de antorchas, que no pudo hacerse en el exterior porque nos cayó una tormenta tremenda”, señalan.
El domingo celebraron la misa, presidida por don Florencio, a las 8.30 en la gruta. Después hicieron la procesión de la luz, cada uno con una vela. Por la tarde participaron en la procesión del Santísimo. “Es un momento muy especial y muy solemne. Hay filas de cientos de enfermos acompañando a la custodia, que nuestro arzobispo tuvo el honor de llevar”. También hubo ratos libres para hacer alguna compra o visitar algunos lugares santos. “Los voluntarios estamos a lo que nos digan los enfermos. Si desean ir a algún sitio concreto, allá les llevamos”. Y en la residencia pasaron un buen rato jugando al bingo. “Hay un señor en silla de ruedas que le encanta cantar los números y lo hace muy bien”, comenta.
El lunes tuvo lugar otro momento importante, la misa en la iglesia de Santa Bernardita, donde el arzobispo, acompañado de cuatro sacerdotes, impartió la unión de enfermos. Tras la misa, se impuso la medalla de la Hospitalidad Navarra de Lourdes a varios voluntarios y también al arzobispo. Antes del viaje de vuelta, los voluntarios se encargaron de recoger y limpiar las habitaciones. “Así funciona esta residencia. Nosotros nos la encontramos impecable e hemos intentado dejarlo igual”, señala la voluntaria.
