Juan José Pérez-Alfaro: “Cuando no había móviles el regalo típico era una joya o un reloj”

Pérez-Alfaro quiere jubilarse después de 42 años de trabajo en la joyería que abrió su tío en la calle Javier. Ha colgado el cartel de liquidación total

Juan José Perez Alfaro, en la joyería Pérez Alfaro de la calle Javier
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Juan José Perez Alfaro, en la joyería Pérez Alfaro de la calle Javier
Juan José Perez Alfaro, en la joyería Pérez Alfaro de la calle Javier

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Pedro Gómez

Actualizado el 13/03/2024 a las 12:17

La joyería Pérez-Alfaro, en la calle Javier del Casco Antiguo de Pamplona, tiene más de 70 años y una larga historia familiar. Ahora la regenta Juan José Pérez-Alfaro, de 63 años de edad y 42 cotizados. Considera que ha llegado el momento de jubilarse y ha colgado el cartel de 'Liquidación total'. Ofrece descuentos de hasta el 50%. 

La familia Pérez-Alfaro es originaria de Caparroso, donde la abuela de Juan José regentaba la fonda. En 1939 se vino a Pamplona y montó una fonda en la calle Calderería. “El hijo pequeño, Jesús, empezó de aprendiz en la joyería Astrain. Después se puso el taller en casa y en los años 50 abrió una joyería pequeñita en la calle Javier. Tenía muy buena mano", recuerda. En 1961, cogieron el local contiguo y ampliaron la tienda. "El nuevo establecimiento reúne todas las cualidades de modernismo y vistosidad unido a que la joyería en sí es un tentador atractivo", decía Diario de Navarra al dar cuenta de la inauguración el 18 de junio de 1961. En el escaparate destaca el vidrio curvado. "Quedan pocos en Pamplona. Cuando reurbanizaron las obras me lo rompieron y costó un dineral reponerlo. El ayuntamiento no fue especialmente ágil pagando la factura", recuerda Juan José.

Jesús Pérez Alfaro abrió otra joyería en la calle Comedias y en la calle Javier se quedó su hermana, María, hasta su jubilación. Juan José, que empezó de maca (chico de los recados) con su tía María, estudió contabilidad y a la vuelta de la mili empezó a trabajar. 

“Fueron años muy bonitos porque no había teléfonos móviles y el regalo típico era una medalla, unos pendientes o un reloj”, explica. Venía mucha gente de los pueblos expresamente a los comercios del Casco Antiguo. "Después, con las dificultades para aparcar, la zona azul, etc. dejaron de venir", comenta. Además, el precio del oro empezó a subir como la espuma. "Menos mal que ahora no tengo que comprar porque está a 64.000 euros el kilo", comenta. En cualquier caso, defiende que la joyería sigue siendo un buen regalo: "Un móvil te cuesta lo mismo y te dura unos pocos años. Un anillo de oro lo tienes para toda la vida y no pierda valor. Al contrario", argumenta.

No tiene fecha de cierre. Tiene todavía abundantes muestrarios de anillos, pendientes, cadenas, de oro y de plata, además de relojes. Hay de diferentes estilos, como las clásicas medallas de la Virgen hasta los eguzkilores. “Como máximo estaré hasta fin de año, pero si puedo cerrar para Sanfermines, mejor”, confiesa Pérez-Alfaro, que fue presidente del Orfeón Pamplonés. Admite que ha disfrutado de pocos días de vacaciones a lo largo de su vida. "Algunos viajes con el Orfeón que servían para desconectar, porque el comercio estresa mucho", afirma Juan José.

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