Obituario
Fallece a los 87 años Martín Valcarlos Aramendía, dueño de la tienda Cuadrado
Natural de Larraintzar, empezó a trabajar a los 16 años y con el tiempo ascendió a gerente y luego a propietario


Publicado el 01/02/2024 a las 18:05
El comerciante Martín Valcarlos Aramendía, dueño de la tienda de moda Cuadrado de Pamplona, falleció el miércoles 31 de enero a los 87 años. Natural de Larraintzar, comenzó en el establecimiento como aprendiz con 16 años y tras más de medio siglo de entregada dedicación dio el relevo a su hijo, César Valcarlos Beroiz, actual gerente del establecimiento fundado en 1943 y que desde 2014 se sitúa en la calle Estella número 12.
Cuadrado fue fundada en 1943 por la familia valenciana Cuadrado. Comenzó como una boutique de mujer, caballero y niño con unos diseños muy diferentes a otros comercios clásicos de la ciudad. Martín Valcarlos, adolescente dirigente y responsable, entró como aprendiz con 16 años en la sección de al por mayor. Su jefe, Manuel Cuadrado, pronto se fijó en sus cualidades y con 18 o 19 años ya le dio responsabilidad. Años después adquirió la propiedad. Tuvo como mentor a don Paco Albertos, que le enseñó todos los entresijos del textil y la confección.
Cuadrado, en el chaflán de la calle Cortes de Navarra y Carlos III, se convirtió en un establecimiento de referencia en la ciudad y resistió a la llegada de las multinacionales hasta 2014, cuando se trasladó a su actual ubicación, en el chaflán de la calle Estella con Yanguas y Miranda. Por aquel entonces ya había cedido el testigo al pequeño de sus cinco hijos, César, aunque seguía de cerca la marcha del negocio. Antes de la pandemia abrieron una segunda tienda en la Morea, que actualmente está cerrada.
Martín Valcarlos estaba casado con Pilar Beroiz. En una entrevista en Diario de Navarra, su hijo César destacaba que su padre trabajaba sin horas y sin descanso. “Sólo los domingos a la tarde se permitía ir a la Ultzama a visitar a la familia”, apuntaba. En ocasiones se desplazaban a ferias y después de horas en coche y sin apenas dormir, Martín estaba puntual para abrir la tienda.